
Un estudio divulgado recientemente advierte que los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, programados del 6 al 22 de febrero, podrían generar cerca de 930 mil toneladas de dióxido de carbono (CO₂) como resultado directo de la organización del evento. A esta cifra se sumarían alrededor de 1.3 millones de toneladas adicionales asociadas a patrocinios, de acuerdo con estimaciones del New Weather Institute.
El informe señala que estas emisiones tendrían un impacto significativo en el entorno natural, al contribuir a la pérdida potencial de hasta 5.5 millones de kilómetros cuadrados de nieve, una superficie equivalente a más de 3 mil pistas de hockey. El análisis subraya que los efectos no se limitan únicamente a las sedes olímpicas, sino que se extenderían a ecosistemas más amplios afectados por el calentamiento global.
Bajo el título “Juegos Olímpicos en llamas”, el estudio detalla que las emisiones directas podrían provocar la desaparición de aproximadamente 2.3 kilómetros cuadrados de manto de nieve, además del derretimiento de más de 14 millones de toneladas de hielo glaciar. El impacto sería aún mayor si se consideran las emisiones derivadas de contratos con patrocinadores cuya actividad tiene una alta huella de carbono.
Ante este escenario, los autores del informe hicieron un llamado al Comité Olímpico Internacional para adoptar medidas más estrictas de reducción de emisiones y revisar los acuerdos comerciales que contribuyen al impacto climático del evento. Señalaron que, sin cambios sustanciales, los Juegos Olímpicos de Invierno podrían enfrentar crecientes cuestionamientos por su sostenibilidad ambiental en un contexto de crisis climática global.
