Un borrador del informe anual del Pentágono revela que China ha cargado más de 100 misiles balísticos intercontinentales (ICBM) en nuevos campos de silos ubicados en zonas cercanas a Mongolia, lo que representa un avance considerable en su capacidad estratégica de largo alcance. Según el documento, este incremento en el despliegue de misiles forma parte de una expansión más amplia del arsenal nuclear chino que ha llamado la atención de analistas de seguridad y autoridades militares estadounidenses.

El Pentágono afirma que, pese a las crecientes tensiones y preocupaciones globales por la proliferación de armas estratégicas, Beijing no ha mostrado interés en retomar o participar en conversaciones significativas sobre control de armas con Washington u otras potencias con capacidades nucleares. Esta postura se interpreta como una señal de que China prioriza el fortalecimiento de su disuasión nuclear y su autonomía estratégica en un entorno internacional competitivo.

Especialistas en seguridad internacional señalaron que la acumulación de ICBM en nuevos silos no solo tiene implicaciones en términos de capacidad destructiva, sino que también modifica la percepción estratégica de estabilidad entre las potencias globales, particularmente en un contexto donde Estados Unidos, Rusia y China compiten por influencia geopolítica. La expansión del arsenal chino podría influir en futuras decisiones de política de defensa y en la configuración de alianzas regionales.

El borrador del informe también advierte que, de continuar con el ritmo actual de ampliación de su arsenal, China está en camino de superar las 1,000 ojivas nucleares para el año 2030, cifra que representaría un cambio notable en el equilibrio de fuerzas nucleares globales. Esta proyección ha generado debate sobre la necesidad de mecanismos más efectivos de transparencia, monitoreo y posibles acuerdos multilaterales que aborden la expansión nuclear en una era de creciente rivalidad estratégica.