La llegada de la empresa estadounidense CloudHQ para construir seis centros de datos en Querétaro, con una inversión de 4.800 millones de dólares, ha desatado un debate sobre los beneficios económicos frente a los costos ambientales en una región que enfrenta una severa crisis de agua.

El pasado septiembre, el gobierno federal y estatal celebraron con bombos y platillos una inversión histórica. La empresa estadounidense CloudHQ, uno de los principales desarrolladores de centros de datos a nivel mundial, destinará 4.800 millones de dólares a la construcción de un megacampus con seis instalaciones en Querétaro, específicamente en el municipio de Colón, al oeste del Aeropuerto Internacional de Querétaro .

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, presentó el proyecto en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, señalándolo como un salto en la infraestructura digital del país que coloca a México en la ruta de la nueva economía basada en la inteligencia artificial (IA). “Prácticamente todos los servicios de nuestra vida cotidiana dependen ya de los centros de datos, desde las aplicaciones, los vuelos de avión o los electrodomésticos conectados hasta el uso de sistemas de inteligencia artificial”, afirmó Ebrard .

Las autoridades estiman que la inversión generará 7.200 empleos en la etapa de construcción y alrededor de 900 puestos permanentes altamente calificados, una vez que entre en operación, prevista para el primer semestre de 2027 . El campus, de 52 hectáreas, contará con 900 megavatios de capacidad eléctrica, en colaboración con la Comisión Federal de Electricidad y el Centro Nacional de Control de Energía .

El agua: el recurso en disputa

Lo que no se mencionó con la misma claridad en los anuncios oficiales es que estas instalaciones proveerán infraestructura digital a gigantes tecnológicos como Apple, Google, Amazon y Facebook. Y lo más relevante: su funcionamiento requiere enormes cantidades de energía y agua para enfriar los servidores y evitar su sobrecalentamiento .

Keith Harney, director de Operaciones de CloudHQ, aseguró que el campus estará diseñado bajo estándares internacionales de eficiencia energética y prescindirá de sistemas de enfriamiento basados en agua para reducir su huella ambiental, calificándolo como “un compromiso explícito con la sostenibilidad” . Marcelo Ebrard secundó esta versión al señalar que el consumo de agua de las instalaciones será “muy bajo” .

Sin embargo, esta promesa contrasta con el contexto de crisis hídrica que enfrenta Querétaro. De acuerdo con el monitor de sequía de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), 17 de los 18 municipios del estado sufren algún nivel de sequía, y la región ha enfrentado cuatro años consecutivos con déficit hídrico .

Enrique Uribarren Castro, presidente del Observatorio Ciudadano para la Protección Ambiental de Querétaro, advierte que el avance del cambio climático coloca a la entidad ante un escenario de menor disponibilidad de agua, aumento de temperaturas y eventos de lluvia concentrados que el territorio no puede absorber. “Si vemos los datos de Conagua en promedio anual de precipitación que hemos tenido ha disminuido, entonces tendríamos menos lluvia, por lo tanto menos disponibilidad del recurso”, explicó .

La experiencia de otros centros de datos

La preocupación ciudadana no es nueva. Querétaro se ha convertido en el epicentro de los centros de datos en México, concentrando el 79% de la capacidad instalada nacional con 186 MW operativos hasta mayo de 2025 . Desde 2020, empresas como Microsoft, Google, Amazon, Ascenty y Equinix se han establecido en los municipios de Colón y El Marqués, atraídas por la estabilidad geológica, la conectividad y las facilidades gubernamentales .

La investigación periodística de la Fundación Thomson Reuters reveló que el gobierno de Querétaro permite a los centros de datos operar dentro de parques industriales, ubicaciones que los eximen de presentar manifestaciones de impacto ambiental y de pagar impuestos por emisiones contaminantes . Marco del Prete, Secretario de Desarrollo Sustentable de Querétaro, justificó esta clasificación: “El data center es una empresa de servicios que no procesa insumos ni genera emisiones directas. No tiene por qué obtener una manifestación de impacto” .

La abogada Lorenia Trueba, integrante de Voceras de la Madre Tierra, un grupo local de defensa medioambiental, contradice esta postura: “El código ambiental del estado habla de que cualquier actividad que pudiera causar impactos ambientales adversos, cuando exista el riesgo o la simple posibilidad de un impacto, hay la obligación de presentar evaluación de impacto ambiental” .

Consumo de agua documentado

La investigación de WIRED en Español documentó que los centros de datos de Microsoft en Querétaro utilizan sistemas de enfriamiento altamente dependientes del agua. En octubre de 2023, Microsoft registró una concesión de 25 millones de litros por año para su instalación Ascenty1, equivalente al 24% del agua municipal destinada a uso público y urbano en todo Querétaro. Ese mismo día, una empresa con nombre similar registró otra concesión por 575 millones de litros anuales, lo que elevaría el consumo total a 600 millones de litros anuales, seis veces la cantidad de agua destinada a la población de la ciudad .

El agua utilizada proviene del acuífero del Valle de San Juan del Río, actualmente en un déficit de 56.8 mil millones de litros . La situación se agravó con la aprobación en 2022 de una ley que privatiza el agua del estado, permitiendo a las empresas vender concesiones entre ellas directamente desde los acueductos .

Impactos en las comunidades

En comunidades como Viborillas, El Marqués, los habitantes reportan cortes de agua y energía frecuentes desde la llegada de los centros de datos. Ana Ceferino, residente de Viborillas, relató: “Anteriormente, hace un año, dos años no teníamos problemas de luz. Ahorita sí ha sido dos veces por semana, pues, pero pues, sí nos dura, puede ser 4 horas, 5 horas, hasta un día completo” .

El Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) advirtió en 2023 que la demanda máxima de energía, sumada a las nuevas solicitudes, excede la capacidad instalada, lo que pone en riesgo garantizar un suministro eléctrico de calidad. El informe augura sobrecargas en la red eléctrica de Querétaro para 2028 .

Rita Zeferino, ama de casa de Viborillas, describe la situación del agua: “El agua a veces no llega, a veces sí llega. A veces llega el agua, pero sucia” .

Empleo prometido versus empleo real

La promesa de miles de empleos también ha sido cuestionada. La investigación “Where Cloud Meets Cement” (Donde la nube se encuentra con el cemento) reveló que, a dos años de su construcción, solo 17 personas trabajan en los dos centros operativos de Microsoft en Querétaro, lo que representa una pérdida económica del 83% frente a las expectativas gubernamentales que prometían cientos de empleos directos .

Adriana Rivera, directora de la Asociación Mexicana de Centros de Datos, reconoce que los puestos son altamente especializados. La población local, con rezagos educativos históricos, difícilmente puede ocuparlos .

Resistencia comunitaria y falta de transparencia

Frente a este panorama, han surgido movimientos de resistencia. Voceras de la Madre Tierra realizó en julio de 2024 una intervención pública ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación para exigir el reconocimiento del agua como derecho humano, la transparencia total sobre los proyectos de centros de datos y la regulación estricta del uso de agua en estas instalaciones .

Paola Ricaurte, profesora del Tecnológico de Monterrey que investiga la huella socioambiental de los centros de datos, señala: “Esa opacidad está sirviendo para que nosotros, como ciudadanos, no tengamos la posibilidad de tener evidencia de esos impactos específicos de esta industria. Si no contamos con evidencia concreta, tampoco tendremos la posibilidad de defender el derecho a la salud y a la información” .

Teresa García Gasca, exrectora de la Universidad Autónoma de Querétaro, coincide: “Estamos en un mar de incertidumbre… no hay datos duros sobre los centros de datos. La falta de transparencia siempre va a ser grave y va a generar desconfianza” .

México ha ratificado el Acuerdo de Escazú, un tratado que protege los derechos ambientales y humanos, incluyendo el acceso a la información ambiental y la participación ciudadana. Sin embargo, activistas reportan que en Querétaro “el Acuerdo de Escazú no existe” .

El dilema: desarrollo versus sustentabilidad

El gobierno federal ha enmarcado la inversión de CloudHQ en el “Plan México”, una estrategia impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum para elevar la producción nacional y reducir la dependencia de importaciones, particularmente de Asia . La mandataria destacó la importancia de este tipo de inversiones: “Iniciar inversiones en centros de datos es importante para México. Nos da la capacidad de procesar datos relacionados con inteligencia artificial y tecnología de la información” .

Sin embargo, el crecimiento acelerado de esta industria plantea interrogantes fundamentales. El estudio exploratorio de la Universidad Autónoma de Querétaro sobre los riesgos de la escasez de agua señala que la sobreexplotación de los acuíferos ha provocado un descenso en la reserva de aguas subterráneas, y las autoridades estatales han implementado medidas que implican trasladar agua desde otras regiones, causando severos conflictos sociales .

La pregunta que surge es inevitable: ¿hasta qué punto el desarrollo digital puede sostenerse sobre recursos naturales ya de por sí limitados? ¿Quién garantiza que los beneficios económicos llegarán realmente a las comunidades?

Mientras las autoridades federales y estatales impulsan estos proyectos como parte de la transformación tecnológica del país, las comunidades organizadas exigen información clara y participación en las decisiones que afectan su territorio y su futuro. La promesa de CloudHQ de operar sin agua será puesta a prueba en los próximos años, en un estado donde el semidesierto avanza y el recurso hídrico se vuelve cada vez más escaso.