Estudios realizados por la Universidad Veracruzana (UV) han documentado una disminución alarmante de hasta el 70% en las poblaciones de abejas euglosinas, también conocidas como abejas de las orquídeas, especializadas en la polinización natural de la vainilla en regiones de Veracruz donde este cultivo tiene raíces prehispánicas. La desaparición de estos polinizadores compromete tanto la biodiversidad como la viabilidad del sistema agrícola tradicional.

El papel fundamental de las abejas de las orquídeas

Las abejas de las orquídeas son himenópteros de hábitos solitarios que carecen de reina y casta de obreras. No producen miel ni comparten alimento en un mismo nido. Los machos recolectan fragancias de distintas flores —incluyendo la vainilla— con las que elaboran sus propios aromas para atraer a las hembras y poder aparearse, realizando así la polinización de manera natural .

Miguel Ángel Lozano Rodríguez, investigador del Centro de Investigaciones Tropicales (Citro) de la UV, ha señalado que en la zona centro del estado existen cafetales bajo sombra que asemejan el ecosistema del bosque mesófilo de montaña, donde estas abejas tienen un papel fundamental en el mantenimiento y nivel de producción. Cultivos como el chayote, mango y maracuyá también dependen de ellas para ser rentables .

La vainilla y su relación histórica con México

México tiene un lugar privilegiado en la historia de la vainilla. En 1767 se registró el primer cultivo de vainilla en el país, que durante el siglo XVIII era el único exportador para todo el mundo. Lo notable es que la polinización artificial —método utilizado actualmente— se descubrió hasta 1841 en una isla francesa. Durante más de 70 años, México exportaba vainilla producto de polinización artificial, lo que plantea la interrogante sobre cuál era el polinizador natural original .

De las aproximadamente 110 especies del género Vanilla registradas en el mundo, solo alrededor de 40 producen frutos aromáticos y todas se encuentran en el continente americano, donde también habitan las abejas de las orquídeas, un grupo endémico de América .

Causas del desplome poblacional

La drástica caída en las poblaciones de abejas euglosinas está vinculada a múltiples factores:

  • Uso intensivo de pesticidas: Los agroquímicos afectan la orientación y supervivencia de las abejas, alterando su capacidad para localizar las flores y regresar a sus hábitats.
  • Deforestación: La tala y el cambio de uso de suelo destruyen los hábitats donde estas especies anidan, se alimentan y reproducen.
  • Actividad industrial: Las emisiones y derrames de combustibles contaminan suelo y agua, recursos indispensables para la supervivencia de las polinizadoras.
  • Cambio climático: Sequías más intensas y temperaturas superiores a 32 grados Celsius alteran los ciclos productivos y la disponibilidad de recursos para los insectos.

Impacto en la producción y la economía rural

La escasez de polinizadores naturales obliga a los productores a realizar polinización manual flor por flor, un proceso que eleva significativamente los costos de producción y reduce el rendimiento de las cosechas. Los productores han reportado cambios drásticos en los últimos cinco años: sequías prolongadas, temperaturas extremas y desfases en los ciclos agrícolas que vuelven impredecibles los periodos de cosecha.

Investigadores del Citro advierten que la pérdida de estos polinizadores no solo amenaza la producción de vainilla, sino que compromete procesos ecológicos esenciales, considerando que cerca del 35% de la producción mundial de alimentos depende de la polinización.

Medidas de conservación y urgencia regulatoria

El investigador Miguel Ángel Lozano Rodríguez ha enfatizado que en los sistemas agroforestales las abejas encuentran los recursos para constituir sus nidos, alimentarse y reproducirse, por lo cual se debe fomentar su desarrollo y cuidado. “Aún falta mucho por estudiar en torno a las interacciones ecológicas y biología de estos insectos, por lo que es fundamental tomar las medidas necesarias para asegurar su existencia”, ha manifestado .

Iniciativas como proyectos de conservación y monitoreo continuo buscan revertir la tendencia, mientras que los especialistas subrayan la urgencia de una regulación ambiental más estricta que limite el uso de agroquímicos, frene la deforestación y controle las emisiones contaminantes. La protección de las abejas euglosinas no solo garantiza la producción de vainilla, sino que salvaguarda la biodiversidad y los servicios ecosistémicos esenciales para las comunidades rurales de Veracruz.