Fuerzas de seguridad israelíes arrestaron a tres palestinos originarios de la Franja de Gaza en la ciudad beduina de Rahat, situada en el desierto del Néguev, al sur del país. Inicialmente se había informado que los individuos se infiltraron durante el ataque del 7 de octubre de 2023; sin embargo, fuentes de seguridad israelíes aclararon posteriormente que no hay evidencia que los vincule directamente con aquellos hechos.

Según las fuentes, los tres hombres se encontraban en Israel antes de la guerra con permisos de trabajo legales. Tras el inicio del conflicto, cuando las autoridades israelíes cancelaron todos los permisos de los trabajadores gazatíes, el grupo decidió permanecer en el país de manera irregular. Lograron evadir los controles y permanecieron ocultos durante más de dos años en la zona sur de Israel.

Incautación de armas y procedimiento legal

El arresto se realizó tras una operación de seguridad en la que se encontró en poder de los sospechosos munición militar robada y un torno para fabricación de armas. Este hallazgo elevó el nivel de la investigación, vinculándolos con actividades de seguridad potencialmente graves.

Tras su detención, los tres individuos fueron puestos a disposición del Servicio de Seguridad General (Shabak), la agencia israelí encargada del contraespionaje y la lucha contra el terrorismo, para ser interrogados. Posteriormente, fueron trasladados al centro de detención militar de Sde Teiman, donde continuarán los procesos de investigación y se definirá su situación legal.

Contexto y aclaraciones oficiales

Las autoridades israelíes hicieron énfasis en que, si bien los arrestados no están actualmente acusados de participación directa en la masacre del 7 de octubre, su permanencia ilegal en el país y la posesión de material bélico los convierte en una seria amenaza para la seguridad. Este caso pone de manifiesto los desafíos de control y seguimiento de personas en un contexto de conflicto prolongado y altas tensiones de seguridad.

El incidente ocurre en un momento de máxima alerta en Israel, donde las fuerzas de seguridad mantienen operaciones continuas para localizar y detener a personas consideradas una amenaza, independientemente de su origen o del momento en que hayan ingresado al territorio.