La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos anunció este lunes la prohibición de importar y comercializar nuevos drones y componentes críticos fabricados en el extranjero, una medida que afecta directamente a los fabricantes chinos, incluido el líder del mercado global, DJI. La decisión se fundamenta en una revisión gubernamental que determinó que estos productos representan “riesgos inaceptables para la seguridad nacional”.

La norma, derivada de la Ley de Autorización de Defensa Nacional aprobada por el Congreso en 2024, establece que todos los nuevos drones y sus componentes fabricados fuera de EE.UU. no podrán ingresar al mercado a menos que el Pentágono o el Departamento de Seguridad Nacional certifiquen que no presentan dichos riesgos. La FCC citó la necesidad de proteger grandes eventos próximos, como el Mundial de 2026 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, de posibles amenazas con drones por parte de “actores hostiles”.

DJI, que según la firma Drone Industry Insights concentra casi el 80% del mercado comercial de drones en EE.UU., expresó su decepción en un comunicado. La empresa argumentó que las preocupaciones sobre seguridad de datos “no se sustentan en pruebas” y calificó la medida de “proteccionismo, contrario a los principios de un mercado abierto”. Autel, otro fabricante chino afectado, también fue mencionado en la decisión.

La reacción dentro de Estados Unidos ha sido mixta. Por un lado, representantes de la industria, como Michael Robbins de la Asociación Internacional de Sistemas de Vehículos No Tripulados (AUVSI), apoyaron la medida, señalando que es momento de que el país “aumente la producción nacional de drones y asegure sus cadenas de suministro”. Algunos fabricantes estadounidenses ven una oportunidad para crecer en el vacío que dejaría DJI.

Por otro lado, usuarios profesionales expresaron preocupación. Gene Robinson, un texano que utiliza una flota de drones DJI para entrenamiento de fuerzas del orden, afirmó que la restricción le perjudicará, pero entendió la decisión de seguridad. Arthur Erickson, CEO del fabricante estadounidense Hylio, celebró la posible salida de DJI pero criticó que la prohibición sea tan amplia, calificándola de “indiscriminada” y señalando que afecta las cadenas de suministro global incluso con aliados.

Internacionalmente, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Lian Jian, calificó la medida como “discriminatoria” y pidió a EE.UU. que proporcione un entorno “justo, equitativo y no discriminatorio” para las empresas chinas.

La prohibición se aplica únicamente a nuevos modelos y equipos. Los drones de fabricación extranjera que ya se encuentran en el mercado estadounidense podrán seguir comercializándose y utilizándose. La FCC deberá ahora definir los procedimientos para las exenciones y aclarar el alcance práctico de la medida, la cual está sujeta a posibles ajustes y desafíos legales.