La incertidumbre y el reclamo por acción efectiva se intensifican a 62 días de la desaparición forzada de Miguel Ángel de la Torre Loranca, biólogo, herpetólogo y fotógrafo de naturaleza oriundo de Zongolica, Veracruz. Las autoridades no han logrado concretar su localización, pese a que el caso cuenta con carpetas de investigación abiertas, lo que mantiene a su familia y a la comunidad científica en angustia permanente.

Cronología de un secuestro anunciado

Los hechos se remontan al 21 de noviembre de 2025, alrededor de las 16:30 horas, en la localidad de Comalapa, en la Sierra de Zongolica. De acuerdo con el recuento oficial de su familia, el biólogo fue citado en el lugar por sujetos que presuntamente se dedican a la extorsión, bajo el falso argumento de establecer un “diálogo” para garantizar su seguridad. Horas después, los captores se comunicaron con un familiar directo para exigir el pago de un rescate.

La familia logró reunir y entregar una suma inicial como muestra de disposición para negociar su liberación. Sin embargo, tras ese primer contacto, la comunicación con los plagiarios cesó por completo, sumiendo el caso en un silencio que ya supera los dos meses.

El perfil de la víctima: un defensor de la biodiversidad

Miguel Ángel no es un ciudadano cualquiera. Su trayectoria lo define como un educador ambiental y promotor del ecoturismo comprometido con la divulgación científica y la defensa del territorio desde el trabajo comunitario. Especializado en herpetología, dedicó años a documentar la rica biodiversidad de Veracruz, con un enfoque particular en las comunidades históricamente marginadas de la Sierra de Zongolica.

Su labor iba más allá de la fotografía; era un activo defensor de la naturaleza. Su desaparición se enmarca en el preocupante contexto nacional de violencia contra defensores ambientales y periodistas, donde los ataques suelen quedar impunes.

La respuesta institucional: promesas sin resultados tangibles

Frente a la inacción percibida, la familia ha recurrido a todas las instancias posibles: desde la Unidad Especializada en Combate al Secuestro y la Fiscalía General del Estado de Veracruz, hasta solicitar intervención directa a la gobernadora Rocío Nahle. Recientemente, pidieron apoyo al presidente municipal electo de Zongolica, Ignacio “Nacho” Ramírez Flores, quien conoce a Miguel Ángel desde su etapa como director del Instituto Tecnológico de la localidad.

El 7 de enero, el secretario de Gobierno de Veracruz, Ricardo Ahued Bardahuil, ofreció un parte de situación, afirmando que el caso cuenta con carpetas de investigación debidamente integradas y que se encuentra en una “fase avanzada” dentro de la Fiscalía. Argumentó que, por el sigilo necesario del proceso, no puede divulgar detalles, pero aseguró que existe coordinación institucional y que podrían presentarse resultados “en el corto plazo”.

Estas declaraciones, sin embargo, no han calmado a la familia. En un pronunciamiento público, exigieron la implementación inmediata de un operativo de búsqueda coordinado y con recursos suficientes, así como acceso a información concreta sobre los avances. “Nos piden esperar, mientras la incertidumbre y el sufrimiento continúan”, denunciaron.

El reclamo social y el llamado a la acción

Bajo la consigna “Vivo se lo llevaron, vivo lo queremos”, amigos, colegas y organizaciones de la sociedad civil han mantenido viva la exigencia en redes sociales y mediante pronunciamientos. La familia hace un llamado final a la ciudadanía para que, quien posea cualquier dato por mínimo que parezca, lo comparta de manera anónima a través de los canales habilitados.

“Miguel Ángel tiene familia. Miguel Ángel tiene nombre. Miguel Ángel debe regresar con vida”, es la frase que resume la lucha de quienes lo buscan, mientras el reloj sigue avanzando en un caso que pone a prueba la eficacia de las instituciones para proteger a sus ciudadanos, especialmente a aquellos que dedican su vida a proteger el patrimonio natural de México.