
La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) informó la pérdida de comunicación con su sonda espacial MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile EvolutioN), que orbita Marte desde 2014. El enlace de datos se interrumpió el pasado 6 de diciembre, tras una maniobra orbital de rutina, sumiendo a la misión en una situación de incertidumbre.
De acuerdo con los reportes iniciales del equipo de la misión en el Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial (LASP) de la Universidad de Colorado Boulder y el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, la nave dejó de responder después de completar con aparente normalidad un paso por detrás del planeta rojo. La telemetría recibida minutos antes del evento no mostraba anomalías.
Posible causa del fallo
La hipótesis principal de los ingenieros apunta a un fallo en el sistema de control de actitud de la sonda, el cual le permite mantener su orientación en el espacio. Una anomalía en este sistema crítico impediría a MAVEN dirigir correctamente sus paneles solares hacia el Sol para generar energía y, al mismo tiempo, apuntar su antena de alta ganancia hacia la Tierra para establecer comunicación.
Este tipo de contingencias no es inusual en misiones de larga duración y suele asociarse al desgaste de componentes como giróscopos o unidades de medición inercial. MAVEN ya experimentó un problema relacionado en 2022, que fue subsanado con una actualización de software. Actualmente, los equipos en Tierra trabajan contra reloj para diagnosticar el fallo y enviar comandos que intenten restablecer el contacto.
Importancia de la misión MAVEN
Lanzada en 2013, la sonda MAVEN llegó a Marte con el objetivo principal de estudiar la atmósfera superior del planeta y su interacción con el viento solar, para entender los procesos que llevaron a la pérdida de gran parte de su atmósfera y agua a lo largo del tiempo geológico.
Más allá de su valiosa labor científica, en los últimos años MAVEN se ha convertido en un elemento crucial de la infraestructura de comunicaciones en Marte. La sonda funciona como un repetidor orbital, retransmitiendo a la Tierra los datos recabados por los rovers Curiosity y Perseverance de la NASA, aumentando significativamente la eficiencia en la transferencia de información.
Se estimaba que la nave contaba con suficiente combustible para mantener sus operaciones hasta, al menos, la década de 2030. Una pérdida permanente supondría un revés para las operaciones científicas en curso y reduciría la capacidad de la red de retransmisión de datos, justo en un momento de expansión de la exploración robótica marciana a nivel internacional.
Los equipos de la NASA continúan monitoreando todas las frecuencias y enviando comandos en espera de recuperar la señal, mientras evalúan las posibles opciones de recuperación.
