En el marco de la primera conmemoración del Día Nacional de la Talavera, artesanos y representantes del sector alertaron sobre la crítica situación que enfrenta este oficio ancestral, patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, el cual se encuentra amenazado por la competencia desleal, la falta de difusión y una alarmante reducción de talleres activos.

De acuerdo con cifras proporcionadas por los propios productores, actualmente solo nueve talleres en todo el estado de Puebla mantienen viva la técnica tradicional de la talavera, cifra que contrasta drásticamente con los aproximadamente 60 talleres que existían durante el siglo XVIII. Esta drástica reducción ocurre pese a que la talavera cuenta con Denominación de Origen (DO4) y el reconocimiento de la UNESCO.

Principales amenazas para la artesanía
Los maestros artesanos identificaron tres factores principales que ponen en riesgo la supervivencia del oficio:

  1. Competencia desleal y productos de imitación: El mercado se inunda de piezas “pirata”, híbridas o de origen asiático que imitan la estética de la talavera a precios muy inferiores. Mientras un plato trinche auténtico puede costar alrededor de 800 pesos, una imitación se vende en aproximadamente 100 pesos. Estas piezas no cumplen con los estándares de la denominación de origen, ya que utilizan materiales industriales, esmaltes prefabricados y colores sintéticos, desvalorizando el trabajo manual y la calidad de la pieza tradicional.
  2. Falta de capital humano y transmisión de conocimientos: Existe una preocupante y acelerada reducción en el número de jóvenes interesados en aprender y dedicarse a este oficio, lo que dificulta la transmisión intergeneracional de técnicas que requieren años de maestría. Cada pieza auténtica implica un proceso totalmente manual que incluye la recolección y preparación de barros específicos, el torneado, la elaboración artesanal de esmaltes con plomo, estaño y sílice, y la pintura con pigmentos metálicos y pinceles de crin.
  3. Ausencia de estrategias de difusión y apoyo efectivo: Los artesanos señalan que, a pesar de los reconocimientos, las acciones para promover el valor cultural, histórico y artístico de la talavera son insuficientes y esporádicas. La rigurosidad del proceso tradicional, necesario para conservar la autenticidad, limita la innovación tecnológica que podría reducir costos y aumentar la producción, colocando a los talleres en desventaja comercial.

Innovación y responsabilidad compartida
Frente a este panorama, algunos talleres buscan estrategias de supervivencia. Óscar Iván Salazar Hernández, fundador del taller Salazar, apuesta por la innovación en el diseño, creando piezas utilitarias y contemporáneas que atraigan a públicos más jóvenes, sin sacrificar los procesos manuales tradicionales.

Los artesanos coinciden en que la salvaguardia de este patrimonio es una responsabilidad compartida. Solicitan a las autoridades programas culturales permanentes, inclusión de la materia en planes educativos, apoyo en equipamiento y rutas de promoción comercial. Asimismo, hacen un llamado a la sociedad a valorar y distinguir la pieza auténtica, la cual lleva el sello del taller, el lugar de elaboración, el año y las siglas de la Denominación de Origen (DO4).

La continuidad de la talavera poblana, símbolo de identidad cultural, dependerá de la implementación urgente de medidas concretas que contrarresten las amenazas actuales y fomenten su valoración social y económica.