
Líderes del grupo étnico Maasai y activistas ambientales han presentado una demanda judicial contra el complejo turístico de lujo The Ritz-Carlton, operado por Marriott International, que abrió en agosto de este año en las proximidades de la Reserva Nacional Maasai Mara. La acción legal busca obtener una orden para demoler el campamento, restaurar el área afectada y declarar ilegal su construcción, bajo la acusación de que bloquea una ruta migratoria ancestral crucial para la vida silvestre.
El corredor en disputa es utilizado entre julio y septiembre por miles de animales —incluyendo elefantes, cebras y ñus— durante la llamada Gran Migración, cuando se desplazan desde Kenia hacia el Serengeti en Tanzania en busca de agua y alimento. Este movimiento es considerado uno de los mayores traslados de mamíferos del planeta.

La activista ambiental Meitamei Olol Dapash ha difundido videos que muestran animales desorientados buscando rutas alternativas ante las estructuras de hormigón del complejo, así como a personal del hotel ahuyentándolos. En declaraciones públicas, Dapash afirmó que “una noche en este complejo no cuesta solo 3,500 dólares, sino el futuro del ecosistema”.
La denuncia señala que la construcción del campamento, anunciada en febrero e inaugurada en agosto, habría violado disposiciones legales kenianas y el Plan de Gestión de la Reserva Nacional Maasai Mara 2023-2032, que establece una suspensión para nuevos alojamientos en la zona. El complejo ocupa aproximadamente 20 hectáreas, situadas en un área restringida.
Este conflicto se enmarca en un contexto de rápida expansión turística en Kenia. Según datos citados por expertos ante The New York Times, el número de campamentos en la región pasó de 95 en 2012 a 175 en 2024, un crecimiento que, advierten, afecta directamente los corredores migratorios y la supervivencia de la fauna local.

La demanda judicial también está dirigida contra autoridades locales involucradas en la aprobación del proyecto. Los demandantes exigen no solo la demolición de las estructuras, sino también la restauración ecológica del área, incluyendo la replantación de árboles, para permitir la migración del próximo año.
De no resolverse, la obstrucción de este paso migratorio podría tener consecuencias ecológicas graves, incluyendo la posible extinción de especies que dependen de este ciclo ancestral para su supervivencia.
