
En un discurso contundente durante el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente francés Emmanuel Macron exhortó a la Unión Europea a activar el mecanismo anticoerción, conocido como la “bazuca comercial”, en respuesta a las amenazas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump.
La crisis diplomática transatlántica por la ambición de Estados Unidos sobre Groenlandia escaló en el escenario global del Foro Económico Mundial. El presidente francés, Emmanuel Macron, tomó la palabra este martes para lanzar un llamado firme y unido a Europa, denunciando la política comercial de Washington como un intento deliberado por “debilitar y subordinar” al bloque europeo. Su intervención fue una respuesta directa a las recientes amenazas de Donald Trump de imponer aranceles punitivos a varios países europeos.
Macron defendió sin ambages la aplicación del Instrumento de Disuasión contra la Coacción (conocido informalmente como “bazuca comercial”), una herramienta de la que la UE se dotó a finales de 2023 para responder a presiones económicas externas y que aún no ha sido utilizada. “No debemos tener dudas en usarlo”, declaró Macron ante una audiencia de líderes políticos y económicos, argumentando que Europa debe emplear sus “herramientas muy poderosas” cuando no se respetan las reglas del juego.
El trasfondo de la tensión: aranceles y soberanía en Groenlandia
Las declaraciones del mandatario francés se enmarcan en un conflicto que ha tensado al máximo las relaciones entre aliados históricos. El detonante inmediato fue la amenaza de la administración Trump de aplicar:
- Un arancel del 10% a partir del 1 de febrero de 2026 a los productos de ocho países europeos que participaron en maniobras militres en Groenlandia.
- Un arancel del 200% específicamente sobre los vinos y champanes franceses, como represalia por la negativa de París a integrar la “Junta de Paz” para Gaza impulsada por el gobierno estadounidense.
Macron calificó estas medidas de “inaceptables”, especialmente si se utilizan para obtener una “ventaja territorial”. Rechazó la acusación de que el apoyo europeo a Dinamarca en el asunto de Groenlandia fuera una provocación: “Con Groenlandia, no hemos amenazado a nadie, hemos apoyado a un aliado”.
Una defensa de los valores europeos frente a la “ley del más fuerte”
Más allá de la disputa comercial, el discurso de Macron fue un alegato filosófico y político a favor del orden multilateral y en contra de lo que describió como un regreso a prácticas de fuerza. Advirtió que ceder a la presión conduce a “una política del más fuerte y a un enfoque neocolonial”.
“Preferimos el respeto a la animalidad, la ciencia a las teorías conspirativas y el Estado de derecho a la brutalidad”, afirmó, posicionando a Europa como el baluarte de un sistema basado en normas frente a lo que percibe como actos de fuerza. Su mensaje resonó con la advertencia que hiciera días antes en redes sociales, donde aseguró que “los europeos responderemos de manera unida y coordinada” y que “ninguna intimidación ni amenaza podrá influir en nosotros”.
Respuesta europea y herramientas disponibles
La postura de Macron encontró eco en otros líderes europeos presentes en Davos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó los aranceles propuestos por Trump como “un error, especialmente entre aliados de larga data” y prometió una respuesta “firme, unida y proporcionada”. Von der Leyen se refirió al riesgo de una “peligrosa espiral descendente” que solo beneficiaría a los adversarios comunes.
El mecanismo que Macron propone activar es complejo y está diseñado para ser utilizado de forma gradual. El proceso podría alargarse varios meses e incluye:
- Investigación: La Comisión Europea tiene hasta cuatro meses para determinar si existe coerción.
- Decisión: Los Estados miembros deben ratificar la conclusión en un plazo máximo de 10 semanas.
- Contramedidas: Finalmente, la Comisión dispondría de seis meses para proponer represalias, que podrían incluir restricciones a importaciones, limitaciones a inversiones estadounidenses en suelo europeo o la exclusión de empresas estadounidenses de licitaciones públicas.
Paralelamente, la UE tiene preparada una lista de contramedidas arancelarias por valor de 93.000 millones de euros contra productos estadounidenses, que incluiría sectores como la aviación, la automoción y productos agroalimentarios como el whisky bourbon. Esta lista, actualmente congelada, podría reactivarse tras una cumbre extraordinaria de líderes de la UE convocada en Bruselas para el jueves 22 de enero.
La crisis ha tenido repercusiones inmediatas en la cooperación bilateral: el Parlamento Europeo suspendió el proceso de ratificación del acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos. El enviado comercial estadounidense, Jamieson Greer, advirtió desde Davos que no sería “prudente” que Europa recurriera a su bazuca comercial.
Un momento definitorio para la autonomía estratégica europea
Las palabras de Macron en Davos representan un momento crucial en la búsqueda de una mayor autonomía estratégica por parte de la Unión Europea. Frente a lo que algunos analistas denominan la mayor crisis en las relaciones transatlánticas en años, el presidente francés trazó una línea clara entre la sumisión y la defensa de la soberanía europea.
Con un llamado a mantener la calma pero sin ceder en los principios, Macron no solo respondió a las amenazas específicas de Trump, sino que articuló una visión para el papel de Europa en un mundo que, según advirtió, parece dirigirse hacia “la ley del más fuerte”. La respuesta unificada o fragmentada del bloque en los próximos días será una prueba decisiva para el futuro de su proyecto de integración y su peso en el escenario global.
