
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha emitido un llamado urgente a la Unión Europea para que asuma un rol de potencia soberana y decisiva en el escenario global, advirtiendo que de lo contrario corre el riesgo de ser “barrida”.El mandatario criticó la actual estrategia de sumisión ante Estados Unidos y delineó su visión para una Europa capaz de defender sus intereses, valores y modelo económico.
Un diagnóstico crítico de la dependencia europea
Macron planteó un análisis severo de la posición europea, señalando que los pilares sobre los que se construyó su seguridad y prosperidad en las últimas décadas se han derrumbado. “EE UU se suponía que nos garantizaría la seguridad para siempre, pero ahora es un interrogante. Rusia debía suministrar energía a bajo coste para siempre, y lleva tres años sin hacerlo. Y China, que era un mercado de exportación, se ha convertido en un competidor feroz”, afirmó.
El presidente francés subrayó que la dependencia ya no es una opción viable. “La estrategia de doblegarse ante Estados Unidos no da resultados”, sentenció, añadiendo que dicha postura solo conduce a incrementar la dependencia estratégica del continente.
Propuestas para una “Europa potencia”: federalismo pragmático y financiación común
Frente a este panorama, Macron propuso un camino de unidad reforzada que denominó “federalismo pragmático”. Aunque descartó una reforma profunda de los tratados en el corto plazo, abogó por mecanismos que permitan a la UE “unirse rápidamente y decidir juntos”. Su plan se sustenta en dos ejes principales:
- Movilizar el ahorro interno: Señaló que Europa posee 30 billones de euros en ahorro, pero que anualmente 300.000 millones financian empresas estadounidenses. Propuso canalizar ese capital hacia proyectos continentales.
- Crear una capacidad común de endeudamiento: Abogó por la emisión de “eurobonos de futuro” para financiar grandes programas europeos en sectores clave, reduciendo la dependencia de presupuestos nacionales limitados.
Postura firme frente a EE.UU. y la defensa de un modelo propio
Macron fue particularmente crítico con la administración estadounidense actual, a la que acusó de sostener una “ideología ostensible y abiertamente antieuropea” que “desea su desmembramiento”. Advirtió sobre amenazas inminentes, como posibles ataques a la regulación digital europea y nuevas medidas arancelarias, instando a una respuesta firme y unificada.
“Cuando se puede sancionar a un comisario europeo porque le ha molestado […] eso ya no se llama Estado de derecho”, afirmó, defendiendo el modelo regulatorio y democrático europeo como un activo geopolítico. Puso como ejemplo la protección de los menores en línea: “El cerebro de nuestros hijos no está en venta. Las emociones de nuestros hijos no serán monetizadas por las grandes plataformas”.
Una posición autónoma en seguridad y la paz en Ucrania
En materia de defensa, Macron destacó el avance logrado con la “coalición de voluntarios” que apoya a Ucrania, la cual ahora financia y provee la mayoría de la ayuda, reduciendo la dependencia exclusiva de Washington. Sobre el fin del conflicto, insistió en que Europa debe tener un papel central en las futuras negociaciones con Rusia. “¿O prefieren dejar que los embajadores y emisarios estadounidenses negocien en su nombre?”, preguntó retóricamente. “No vamos a delegar los intereses europeos en nadie. Tampoco en los EE UU”.
