
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha visto incrementar significativamente sus posibilidades de convertirse en el próximo candidato presidencial del Partido Republicano para las elecciones de 2028. Este movimiento, impulsado por su reciente protagonismo en la política exterior, lo coloca en el centro de las quinielas internas junto al actual vicepresidente J. D. Vance, en un escenario marcado por la búsqueda del sucesor del expresidente Donald Trump.
Según los mercados de predicción política, como Polymarket y Kalshi, las probabilidades de que Rubio sea elegido presidente han subido notablemente, llegando en algunos momentos a superar el 19%. Este repunte comenzó a principios de enero de 2026, tras la exitosa operación militar que capturó al presidente venezolano, Nicolás Maduro, una acción en la que Rubio jugó un papel estratégico clave y donde se posicionó como rostro público de la administración, mientras el vicepresidente Vance permanecía en segundo plano por razones de seguridad.
El tablero de sucesión republicana

El camino hacia las primarias republicanas de 2028 está aún lejos, pero los principales actores ya comienzan a definirse en un partido que busca continuar su hegemonía.
- El candidato a batir: El vicepresidente J. D. Vance es considerado el favorito indiscutible para la nominación. Las encuestas lo respaldan; una reciente de AtlasIntel (diciembre de 2025) le otorga el 47% del apoyo en una posible primaria republicana, muy por delante de Rubio, quien logró un 23%. Su posición como vicepresidente le otorga una ventaja única, aunque también el reto de diferenciarse de la gestión de Trump en el futuro.
- El papel de Trump: El expresidente Donald Trump ha señalado públicamente en varias ocasiones a Vance y a Rubio como sus sucesores preferidos. Incluso ha sugerido la posibilidad de una fórmula conjunta para las elecciones de 2028, donde Vance encabezara la boleta y Rubio fuera su compañero de fórmula. Trump ha declarado que cree que “si formaran un equipo, serían imparables”.
- La postura de Rubio: Frente a la fuerza de Vance, el secretario de Estado ha adoptado una posición de lealtad y pragmatismo. Ha declarado públicamente que si Vance se postula, “él será nuestro candidato” y que será uno de los primeros en apoyarlo. Esta postura, confirmada por confidentes a medios como Politico, busca evitar una lucha interna prematura y mantener su influencia dentro del círculo íntimo de Trump.
Factores que impulsan la figura de Rubio
La consolidación de Rubio como un contendiente serio se debe a una combinación de factores estratégicos y circunstanciales:
- Carrera y experiencia: A sus 54 años, Rubio es un político experimentado. Fue candidato presidencial en las primarias republicanas de 2016, donde compitió duramente contra Trump, y tiene una larga trayectoria en el Senado, especializándose en política exterior. Los analistas señalan que los votantes republicanos suelen favorecer a candidatos que ya han pasado por una campaña nacional.
- Papel protagónico en política exterior: Su designación como secretario de Estado y su posterior papel como rostro público de la captura de Maduro le han dado una visibilidad y un prestigio sin precedentes. Este éxito operativo, vinculado directamente a sus raíces cubanoamericanas y su larga postura anticomunista hacia la región, ha resonado fuertemente en la base republicana.
- Relación consolidada con Trump: A pesar de un pasado de críticas mutuas durante las primarias de 2016, Rubio ha logrado convertirse en uno de los colaboradores más cercanos y confiables de Trump. Su transformación de rival a “perro de presa” leal le ha granjeado un lugar privilegiado en la administración, con Trump llegando a decir que “cuando tengo un problema, llamo a Marco”.

Otros potenciales candidatos y contexto
Más allá del dúo Vance-Rubio, el panorama republicano incluye otros nombres. Figuras como el senador Ted Cruz y el gobernador Ron DeSantis, quienes ya han competido por la presidencia, tienen la capacidad de posicionarse desde el Congreso o desde un gobierno estatal. También se menciona a los gobernadores Greg Abbott de Texas y Brian Kemp de Georgia, así como al senador Josh Hawley. Sin embargo, ninguno cuenta actualmente con el respaldo explícito de Trump ni con el momentum que otorga un cargo de alta visibilidad nacional como el que desempeñan Vance y Rubio.
La carrera por la nominación republicana de 2028 está en sus etapas más iniciales. Aunque J. D. Vance parte como claro favorito, el reciente ascenso de Marco Rubio demuestra que el terreno es dinámico. Su desempeño al frente de la política exterior, su lealtad a Trump y su habilidad para capitalizar oportunidades definitorias, como la situación en Venezuela, lo han posicionado como una de las figuras más determinantes en la configuración del futuro del Partido Republicano en la era pos-Trump.
