
En México, miles de mujeres desempeñan labores de cuidado en condiciones de precariedad, sin acceso al empleo formal ni a prestaciones laborales, y dependen en gran medida de programas sociales para cubrir sus gastos diarios. Muchas de estas mujeres atienden a personas con discapacidad, adultos mayores o personas con enfermedades crónicas, realizando una labor que es esencial para el funcionamiento de hogares y comunidades, pero que no cuenta con reconocimiento laboral ni seguridad social.
A través del programa “Ciudad que cuida a quien cuida”, algunas cuidadoras reciben apoyos económicos de alrededor de 2 mil pesos bimestrales. Sin embargo, ellas consideran que esta ayuda es insuficiente para cubrir las necesidades básicas y no sustituye un salario digno ni los beneficios que ofrece un empleo formal.
Organizaciones y especialistas en políticas sociales señalan que la falta de reconocimiento de las cuidadoras refleja una desigualdad estructural y una brecha de género en el ámbito laboral. Las cuidadoras exigen la implementación de políticas públicas efectivas, empleo digno, acceso a seguridad social y la creación de un sistema nacional de cuidados que valore y proteja su trabajo, garantizando condiciones justas y sostenibles para quienes sostienen la atención de millones de personas en el país.
