
El Parlamento de Suecia aprobó una reforma legal que permitirá encarcelar a menores desde los 13 años por delitos considerados graves, como asesinato, intento de homicidio o ataques con explosivos. La medida forma parte de una estrategia nacional para frenar la creciente violencia relacionada con pandillas juveniles, un fenómeno que ha incrementado los índices de criminalidad en el país durante los últimos años. Se espera que la ley entre en vigor a mediados de 2026.
La decisión ha provocado una fuerte controversia, tanto dentro de Suecia como a nivel internacional. Diversas organizaciones de derechos humanos advierten que la iniciativa podría vulnerar los derechos de los menores y dificultar su proceso de reinserción social, al exponerlos a entornos punitivos desde una edad temprana.
Por su parte, el gobierno sueco defendió la reforma, argumentando que los adolescentes no serán enviados a prisiones convencionales, sino a centros especializados de rehabilitación, donde recibirán educación, terapia y apoyo psicológico. Según las autoridades, el objetivo es combinar rendición de cuentas y reintegración social, en un contexto donde la criminalidad juvenil se ha convertido en uno de los principales desafíos de seguridad pública del país.
