En un gesto de apoyo energético urgente, un buque con combustible procedente de México ha arribado al puerto de La Habana. Este cargamento llega en un momento crítico para Cuba, mientras la isla enfrenta colapsos recurrentes y apagones de hasta 24 horas diarias en algunas regiones, debido a la extrema debilidad de su sistema eléctrico y a una pronunciada escasez de combustibles.

Un Envío en el Contexto de una Crisis Profunda

La crisis eléctrica cubana es estructural, aguda y tiene un impacto directo en la vida cotidiana. Se caracteriza por:

  • Apagones Prolongados: Los cortes de energía, que pueden extenderse entre 12 y 18 horas al día, son ahora la norma. Recientemente, la Unión Eléctrica (UNE) advirtió sobre desconexiones simultáneas que afectarían a casi el 60% del territorio nacional.
  • Dependencia de Combustible Importado: El sistema eléctrico nacional depende en gran medida de plantas termoeléctricas obsoletas y motores diésel que requieren importaciones constantes de petróleo y derivados. Actualmente, cerca de 100 centrales de generación distribuida permanecen inactivas específicamente por falta de diésel y fueloil.
  • Infraestructura Envejecida: La mayoría de las centrales eléctricas tienen más de cuatro décadas de operación y padecen falta de mantenimiento y financiación.

Desplome de los Soportes Energéticos Tradicionales

Históricamente, Cuba dependió del petróleo subsidiado venezolano, que en 2025 aún cubría cerca del 50% del déficit energético de la isla con entre 30,000 y 35,000 barriles diarios. Sin embargo, el declive económico venezolano ha reducido drásticamente estos envíos, dejando un vacío que otros socios no han logrado llenar completamente.

El ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O Levy, describió 2025 como un año “muy difícil y muy tenso”, marcado por “la mayor ausencia de combustible” que ha conocido el país. La dependencia de Cuba del combustible importado para mantener en operación sus termoeléctricas es casi total, y la falta de divisas extranjeras limita severamente su capacidad para comprar en el mercado internacional.

El Impacto Concreto en la Población y la Economía

La crisis trasciende lo eléctrico y afecta prácticamente todos los aspectos de la vida y la economía:

  • Servicios Básicos: Los hospitales operan con generadores de emergencia que dependen de diésel escaso, el suministro de agua potable se ve comprometido por falta de bombeo eléctrico y la refrigeración de alimentos y medicinas es inestable.
  • Actividad Económica: La producción industrial y agrícola se ve interrumpida, y el sector turístico, una fuente vital de ingresos, se resiente.
  • Desgaste Social: La población expresa creciente frustración y desesperación por la situación, que se ha traducido en protestas públicas.

Búsqueda de Soluciones a Mediano y Largo Plazo

Ante la magnitud del problema, las autoridades cubanas buscan diversificar su estrategia:

  • Apoyo de China: Cuba ha intensificado la cooperación con China para construir decenas de parques solares fotovoltaicos. El plan conjunto busca añadir más de 2,000 megavatios de capacidad renovable en los próximos años, lo que podría aliviar significativamente la demanda diurna.
  • Inversión Millonaria Necesaria: Expertos coinciden en que la modernización integral del Sistema Eléctrico Nacional requiere una inversión que oscila entre 8,000 y 10,000 millones de dólares, una cifra inalcanzable para la economía cubana en su estado actual.
  • Llamado a la Inversión Externa: Analistas como Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, sostienen que Cuba necesita descentralizar su economía y atraer inversión abierta para superar esta crisis de fondo.