El Gobierno de México implementó una nueva barrera arancelaria que fija impuestos de hasta 50 por ciento a más de 1,400 productos importados, medida que entrará en vigor como parte de un ajuste estratégico en la política comercial del país. La administración federal señaló que esta acción responde a la necesidad de reducir la dependencia de insumos extranjeros y proteger a la industria nacional ante escenarios globales de competencia desleal, especialmente en sectores sensibles para la economía.

De acuerdo con la Secretaría de Economía, los aranceles buscan fortalecer la producción interna mediante la creación de condiciones más equitativas para los fabricantes mexicanos. Con esta decisión, el gobierno pretende incentivar la sustitución de importaciones y fomentar cadenas de suministro más robustas, impulsando así el valor agregado nacional. Las autoridades destacaron que esta política no solo tiene implicaciones económicas, sino también laborales, ya que apunta a preservar y generar empleos en ramas productivas estratégicas.

La medida forma parte de una estrategia económica más amplia orientada a consolidar el crecimiento interno y reforzar la competitividad del país. Expertos señalan que los efectos podrían observarse en el mediano plazo, dependiendo de la respuesta de los sectores productivos y del comportamiento de los mercados internacionales. Mientras tanto, el gobierno subraya que continuará implementando acciones para equilibrar la balanza comercial y fortalecer la resiliencia económica frente a fluctuaciones globales.