
La CEPAL reveló que México es el país de América Latina y el Caribe que más redujo sus niveles de pobreza y pobreza extrema durante la última década. En 2024, la pobreza general cayó 3.1 puntos porcentuales y la pobreza extrema bajó 0.6 puntos. Este avance se debe principalmente al incremento real del salario mínimo, así como a programas sociales, becas y transferencias que beneficiaron a sectores vulnerables. Estas medidas permitieron mejorar ingresos laborales y el acceso a apoyos económicos, lo que contribuyó a disminuir la carencia por ingresos en amplios sectores de la población.
Aun con estos avances, el país mantiene una elevada concentración del ingreso: el 10 % de la población con mayores ingresos sigue concentrando cerca de una tercera parte del ingreso nacional, mientras que el 10 % más pobre percibe apenas alrededor del 2 %. Esto indica que, aunque ha habido una mejora general, persisten desigualdades profundas en la distribución de recursos. La CEPAL advierte que esas brechas económicas podrían ser aún mayores si se incorporan datos de registros tributarios y cuentas nacionales, lo que sugiere la necesidad de seguir impulsando políticas redistributivas.
El informe destaca que México, junto con otros países, ha sido clave para que la región registre su menor tasa de pobreza desde que hay datos comparables. Sin embargo, aunque muchas familias han conseguido mejorar su situación, la desigualdad sigue representando un desafío estructural. Las autoridades deben mantener políticas que no solo eleven ingresos, sino también mejoren el acceso a servicios básicos, educación, salud y oportunidades de movilidad social, para consolidar los avances y reducir disparidades.
Este contexto presenta una doble realidad: por un lado, un éxito reciente en la reducción de la pobreza; por otro, la persistencia de una distribución desigual del ingreso. El reto para México será combinar políticas de crecimiento con medidas de equidad social, para asegurar que el bienestar alcance a más personas, no solo a quienes están mejor posicionados. La CEPAL sugiere que los logros logrados hasta ahora deben servir como base para nuevas acciones de inclusión y justicia social.
