
La “Misión Firewall”, también conocida como misión cortafuego, marca una nueva etapa en la cooperación México–Estados Unidos contra el tráfico de armas ilícitas. En su primera reunión en McAllen, Texas, ambos gobiernos acordaron coordinar operativos e inspecciones conjuntas, compartir información en tiempo real y ampliar la capacidad tecnológica para rastrear armas recuperadas en delitos.
El plan, impulsado por la visita del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, se formalizó mediante el Grupo de Implementación de Seguridad, integrado por seis agencias de cada país. Uno de los pilares es la expansión del uso de plataformas como eTrace y tecnología balística en los 32 estados mexicanos, permitiendo identificar el origen de armas usadas en crímenes y reconstruir rutas de tráfico. Estados Unidos se comprometió a intensificar inspecciones en la frontera y a crear una plataforma segura para intercambiar datos de paquetes sospechosos antes de cruzar el límite binacional.
La iniciativa responde a cifras alarmantes: entre 2022 y 2023, 36% de las armas recuperadas en México provinieron de compradores en EU, y cerca del 74% de las armas de los cárteles se originan en estados fronterizos. Además, la misión busca desmantelar redes de financiamiento del crimen, fortalecer la confiscación de bienes y avanzar en procesamientos penales conjuntos. Aunque los desafíos legales y operativos son significativos, ambos gobiernos esperan que la “Misión Firewall” marque un antes y un después en la reducción del fuego ilícito que alimenta la violencia en México.
