
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba denunció una nueva intensificación de la guerra económica contra la isla, luego del reciente asalto a un buque que transportaba petróleo venezolano con destino al país. La Cancillería calificó este hecho como un acto de “piratería” que afecta directamente el suministro energético nacional y profundiza las dificultades económicas que enfrenta la población.
En su posicionamiento, el Minrex señaló que la agresión contra la embarcación forma parte de una política de presión sostenida que, según el gobierno cubano, busca asfixiar financieramente a la isla e impedir la llegada de recursos esenciales para su funcionamiento. Las autoridades destacaron que obstaculizar el transporte de combustible compromete sectores estratégicos como la electricidad, el transporte y la producción.
Cuba también afirmó que estas acciones se inscriben en un patrón de hostilidad atribuida a Estados Unidos, el cual —de acuerdo con su postura— utiliza mecanismos directos e indirectos para limitar el comercio y las alianzas energéticas de la isla. El gobierno insistió en que este tipo de maniobras constituyen violaciones al derecho internacional y ponen en riesgo la estabilidad regional.
Finalmente, la Cancillería cubana hizo un llamado a la comunidad internacional para condenar estas prácticas y exigir el respeto a la legalidad global. Sostuvo que el apoyo de otros países es clave para frenar incidentes de esta naturaleza y garantizar que las rutas comerciales puedan operar sin amenazas ni interferencias.
