Científicos descubrieron que los mosquitos pueden contener ADN de decenas de especies animales después de alimentarse de distintos vertebrados, un hallazgo que abre una nueva vía para estudiar la biodiversidad sin necesidad de capturar directamente a la fauna. A partir del análisis genético de estos insectos, es posible identificar qué especies habitan en una zona determinada y reconstruir la presencia de animales de forma indirecta.

Durante la investigación, se detectó material genético correspondiente a hasta 86 especies de vertebrados, lo que confirma que los mosquitos actúan como una especie de “muestreador biológico” del entorno. Esto permite obtener información sobre mamíferos, aves y otros animales que pueden ser difíciles de observar o capturar mediante métodos tradicionales.

Este avance convierte a los mosquitos en una herramienta clave para el monitoreo ambiental, ya que facilita estudios de biodiversidad, distribución de especies y cambios en los ecosistemas. Además, resulta especialmente útil en regiones remotas o de difícil acceso, donde el seguimiento directo de la fauna representa altos costos o riesgos.

Especialistas señalan que esta técnica podría fortalecer estrategias de conservación, apoyar la detección temprana de especies en riesgo y complementar los métodos clásicos de estudio de la vida silvestre, ofreciendo una alternativa menos invasiva y más eficiente para conocer la riqueza biológica de distintos territorios.