Desde los barrios populares de Cartagena, un colectivo de mujeres negras ha emergido como una fuerza imparable en la lucha contra el racismo estructural y la crisis de desapariciones que afecta a la ciudad. Se trata de MOV, una organización comunitaria que nació del “danzar y el canto colectivo de indignación” de cinco lideresas que decidieron unir sus voces para exigir justicia y dignidad para las comunidades afrodescendientes de la periferia .

Orígenes de una lucha colectiva

Habitar Cartagena siendo una persona negra implica enfrentar diariamente la segregación racial, manifestada en impedimentos para ingresar a lugares del centro histórico, miradas de sospecha por parte de turistas blancas o la persistente hipersexualización de los cuerpos femeninos. Las murallas que bordean el centro histórico, construidas por los descendientes de africanos esclavizados, simbolizan cómo, a pesar del paso de los siglos, la población negra continúa batallando contra el colonialismo y sus manifestaciones contemporáneas .

Es desde esta realidad que nace MOV, una apuesta por la lucha social y popular gestada en los adentros de la periferia cartagenera. El colectivo está liderado por mujeres que apuestan constantemente a la reconstrucción del tejido social de los barrios donde se criaron. Airlin Pérez, Keidy Galán, Julieth Peña, Enilsa Montalvo y Mareidis Palomino decidieron juntarse para tejer procesos comunitarios anticolonialistas que hagan frente a una ciudad que describen como profundamente racista y clasista .

“Esta incomodidad de habitar una ciudad enormemente desigual nos llevó a un danzar y un canto colectivo de indignación y despertar de nuestro lugar en la lucha de clase”, explica Airlin Pérez, lideresa, educadora popular antirracista, pensadora comunitaria y cofundadora de MOV. Desde su perspectiva, la metrópolis está al “servicio del capital turístico, de las élites económicas y políticas”, por encima del bienestar y las garantías de los derechos de las mayorías negras y empobrecidas .

La búsqueda de mujeres desaparecidas

De aquellas reuniones en barrios populares como El Líbano, compartiendo una jarra de agua de panela y con la palabra rebelde alrededor de un sancocho, surgió la primera búsqueda formal de MOV. En marzo de 2021, Alexandrith Sarmiento Arroyo, una joven negra de 15 años, fue desaparecida. Cuatro años y diez meses después, su familia y el colectivo continúan esperando que aparezca sana y viva .

“Nosotras no éramos buscadoras”, relata Mareidis Palomino, activista, lideresa comunitaria, investigadora popular, estudiante de sociología y cofundadora de MOV. Sin embargo, cuando los familiares de Alexandrith solicitaron ayuda, el colectivo no dudó en activar su línea de búsqueda de mujeres negras desaparecidas. Realizaron plantones en el centro histórico y en la institución educativa donde estudiaba la joven. “Para nosotras es importante que no se olvidaran de que seguía desaparecida”, narra Palomino. “Le exigimos a la justicia que su búsqueda no la investigara como un crimen pasional sino como parte de una red de trata que las secuestra y las priva de su libertad” .

MOV ha denunciado públicamente otros casos de desapariciones, como los de Karina Cabarcas y Tatiana Hernández, siempre desde la autogestión y el acompañamiento comunitario. El colectivo también ha visibilizado casos de violencia policial racista, como los asesinatos de Harold Morales, de 17 años, y Martín Elías, de 16 años, a manos de la policía durante la pandemia, así como innumerables situaciones de abuso policial que continúan viralizándose en redes sociales .

El contexto de las desapariciones en Cartagena

De acuerdo con el Sistema de Información de Desaparecidos y Cadáveres de Medicina Legal, en Cartagena, durante los últimos cinco años han sido reportadas 43 mujeres como desaparecidas. Tan solo en el año 2025 fueron reportados 23 casos, de los cuales 19 corresponden a mujeres y cinco a hombres .

Palomino, sentada en la sala de la casa comunitaria de MOV, un espacio que definen como “lugar de rebeldía negra”, explica que la justicia no opera de la misma manera para mujeres negras empobrecidas. Por ello, al activar esta línea de búsqueda, sabían que enfrentaban un tema peligroso y trabajoso. “El trabajo colectivo ha sido importante, gracias a organizaciones como Ilex Acción Jurídica que nos han apoyado en asesorías para saber cómo movernos en casos de violaciones de derechos humanos que se cometan desde la administración”, señala .

En febrero de 2023, la justicia condenó por delito de desaparición forzada agravada a Wayner Ayola, tío político de Alexandrith Sarmiento. Sin embargo, la joven continúa sin ser encontrada. La organización insiste en que muchos casos similares son archivados incluso cuando existe un fallo condenatorio .

Para Airlin Pérez, estas desapariciones responden a una estructura colonial más amplia. “Se posicionan los cuerpos de las mujeres empobrecidas y negras como botín de guerra y mercantilización en una ciudad que se convirtió en ruta de narcotráfico y asentamiento de grupos criminales transnacionales”, lamenta la lideresa .

Más allá de la búsqueda: defensa del territorio y educación popular

La búsqueda de mujeres negras desaparecidas constituye apenas una de las múltiples funciones de MOV. La organización también lucha contra el despojo territorial y la violencia policial racista que criminaliza a los jóvenes negros, violenta a las mujeres negras trans e hipersexualiza a quienes habitan los barrios periféricos de la ciudad. Cuentan con una línea de defensa del territorio que activan cuando se presentan casos de despojo .

Según sus análisis, todas estas violencias son ejercidas “para facilitar un modelo de desarrollo hegemónico en el que las vidas negras deberían ocupar un lugar de sumisión, obedecimiento y aniquilación política”, explica Pérez .

Como respuesta a esta realidad, MOV impulsa la educación popular para cuestionar el sistema y combatir las violencias coloniales. Dentro de sus procesos formativos destaca la Escuela Barrial, un espacio donde se comparte conocimiento con enfoque antirracista, afrofeminista y decolonial dirigido a las juventudes y mujeres de la localidad. “En la escuela nos reunimos, hacemos talleres, traemos sabedoras, docentes para conversar sobre la historia que no nos fue contada y para hablar sobre autoreconocimiento como personas negras”, agrega Palomino .

Siete años de resistencia

Con más de siete años de trayectoria denunciando las violencias del Estado y la segregación social y racial, MOV se ha consolidado como una voz imprescindible en la defensa de los derechos de las comunidades negras en Cartagena . Su labor, nacida desde las entrañas de la periferia, representa un faro de esperanza y una exigencia constante de justicia para quienes han sido históricamente invisibilizados por el poder y el capital turístico que domina la ciudad.

La lucha de MOV es un recordatorio permanente de que, en una Cartagena amurallada contra la desigualdad, las voces de las mujeres negras continúan en pie, exigiendo verdad, memoria y justicia.