
Organismos internacionales, incluidos diversos órganos de las Naciones Unidas, han advertido que las mujeres viven un 25 por ciento más años con mala salud en comparación con los hombres. Esta brecha se manifiesta en una mayor prevalencia de padecimientos crónicos, entre los que se encuentran dolores de espalda y cuello, enfermedades ginecológicas, migrañas y trastornos depresivos, así como en afectaciones derivadas de embarazos precoces, la menopausia y la violencia física.
De acuerdo con ONU Mujeres, las mujeres llegan a vivir hasta 11 años con un estado de salud deteriorado, mientras que los hombres enfrentan, en promedio, ocho años en condiciones similares. El organismo también señala que la población femenina tiene una mayor probabilidad de sufrir inseguridad alimentaria: el 26.1 por ciento de las mujeres se encuentra en esta situación, frente al 24.2 por ciento de los hombres. Se proyecta que, para el año 2030, una de cada tres mujeres en edad reproductiva podría padecer anemia, condición que merma significativamente la energía, la productividad y la salud general.
El informe “Blueprint to close the women’s health gap: how to improve lives and economies for all”, publicado por el Foro Económico Mundial, destaca que nueve afecciones específicas son responsables de un tercio de la brecha de salud que afecta a las mujeres. Entre ellas se encuentran la enfermedad cardiaca isquémica, el cáncer cervicouterino, el cáncer de mama, las hemorragias posparto, la preclampsia, los trastornos relacionados con la peri y menopausia, el síndrome premenstrual, la endometriosis y las migrañas. El estudio afirma que reducir el impacto de estas afecciones “podría generar alrededor de 400 mil millones de dólares en el producto interno bruto mundial anual para el año 2040”.
Paralelamente, el reporte “El progreso en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Panorama de género 2025”, elaborado por ONU Mujeres, indica que los recortes a la ayuda mundial para el desarrollo y el aumento de reacciones adversas contra la igualdad de género están poniendo en riesgo los avances en materia de salud que tanto han costado conseguir.
El documento agrega que, si bien las mujeres constituyen el 67 por ciento de la fuerza laboral mundial en el sector salud, enfrentan una brecha salarial de género del 24 por ciento. Además, advierte que su exclusión sistemática de los roles de liderazgo “perpetúa la negligencia en la atención a su salud”. Otro factor determinante es la carga desproporcionada de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados que soportan mujeres y niñas, quienes destinan, en promedio, 2.5 veces más horas al día que los hombres a estas tareas.
La violencia de género representa otro factor crítico que incide en la mala salud de las mujeres. A nivel global, una de cada ocho mujeres de entre 15 y 49 años ha sido sometida a violencia física o sexual en los últimos doce meses, lo que equivale al 12.5 por ciento de esta población.
La evidencia presentada subraya la urgencia de abordar las desigualdades de género en salud mediante políticas integrales, inversión sostenida y un compromiso firme con la equidad, no solo como un imperativo de justicia social, sino también como un pilar fundamental para el desarrollo económico y el bienestar global
