
En un día marcado por acciones militares y declaraciones de alto nivel, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu advirtió sobre el fortalecimiento del ejército egipcio, al tiempo que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ejecutaron nuevos ataques aéreos en la Franja de Gaza. Paralelamente, crece la presión política interna por esclarecer las responsabilidades previas al ataque del 7 de octubre de 2023.
Nuevas operaciones militares en Gaza
Las FDI confirmaron este 6 de febrero de 2026 la ejecución de ataques selectivos contra dos instalaciones de la organización Hamás en la Franja de Gaza. Los blancos fueron identificados como un centro de producción de armas en Khan Younis (sur) y un depósito de armamento en el barrio de Zeitoun, Ciudad de Gaza.
Según el comunicado militar, las operaciones fueron una “respuesta a un ataque de terroristas armados” contra tropas israelíes desplegadas en el norte de la Franja el día anterior. El ejército israelí destacó que no se registraron bajas entre sus soldados, pero calificó el incidente como una “flagrante violación del acuerdo de alto el fuego”vigente con Hamás.
Las FDI aseguraron haber actuado bajo protocolos de precaución: “Publicaron advertencias a la población civil y confirmaron la identificación de civiles no involucrados en las inmediaciones de la infraestructura terrorista atacada”. El comunicado concluyó con una advertencia firme: “Actuarán contra cualquier intento de las organizaciones terroristas de la Franja de Gaza de llevar a cabo ataques terroristas”.
La advertencia de Netanyahu sobre Egipto
En un giro significativo en el discurso de seguridad regional, el primer ministro Benjamin Netanyahu emitió una advertencia sobre el fortalecimiento de las capacidades militares de Egipto. Según reportes de medios israelíes, Netanyahu habría solicitado un monitoreo estrecho de la capacidad militar del ejército egipcio, señalando una creciente preocupación en el establishment de seguridad israelí sobre el balance de poder en la región.
Esta declaración ocurre en un contexto de relaciones bilaterales complejas, donde Egipto ha mantenido un rol crucial como mediador en las negociaciones de alto al fuego entre Israel y Hamás, pero donde persisten tensiones estratégicas de larga data.
Presión política interna: El reclamo por las actas del 7 de octubre
Simultáneamente, se intensifica la presión política interna sobre Netanyahu. El diputado Elazar Stern del partido opositor Yesh Atidpresentó una solicitud formal para obtener las transcripciones completas de las reuniones del gabinete y de seguridad a las que el primer ministro hizo referencia durante una sesión a puertas cerradas del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knesset.
En dicha sesión, Netanyahu buscó deslindar su responsabilidad por los fallos que permitieron el ataque masivo de Hamás el 7 de octubre de 2023, argumentando que la inteligencia recibida no indicaba una invasión inminente y que sus intentos de disuadir al grupo fueron bloqueados por funcionarios de defensa.
En una carta dirigida al presidente del comité, Boaz Bismuth, Stern advirtió: “La capacidad del organismo para cumplir su función se verá seriamente afectada si no recibe el material completo”. El legislador acusó a Netanyahu de presentar “citas parciales y sesgadas” y propuso dos alternativas: una nueva sesión con las actas completas o su distribución previa para su análisis.
Stern fue más allá en una declaración pública: “No presentar el material completo perjudicará el estatus del comité y la confianza del público en su labor, y lo mostrará como actuando por consideraciones políticas estrechas y no por criterios de seguridad”.
Contexto y proyección
Estos desarrollos ocurren en un momento particularmente delicado:
- En lo militar: Se mantiene una frágil tregua en Gaza, con incidentes esporádicos que amenazan con escalar.
- En lo regional: Las declaraciones sobre Egipto sugieren una reevaluación israelí de las alianzas y amenazas en su frontera sur.
- En lo político interno: La disputa por las actas del 7 de octubre refleja una batalla política crucial sobre la narrativa histórica y la responsabilidad del mayor fracaso de seguridad en la historia de Israel.
La interacción entre estos tres frentes –operacional, regional y político– define un escenario complejo para el gobierno de Netanyahu, que enfrenta desafíos simultáneos en la gestión del conflicto externo y en la legitimidad de su liderazgo interno.
