Investigadores de la UPAEP y la Ibero Puebla señalan que la reubicación de ejemplares maduros tiene baja probabilidad de éxito y que la reforestación con árboles jóvenes no compensa en el corto plazo los servicios ambientales perdidos.

A poco más de una semana del anuncio oficial del proyecto del Cablebús en Puebla, especialistas en biología y ecología han puesto en duda la efectividad de las medidas de compensación ambiental anunciadas por el gobierno estatal, particularmente el trasplante de 350 árboles y la siembra de 10 mil ejemplares nuevos.

De acuerdo con académicos de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) y la Universidad Iberoamericana Puebla, ocho de cada 10 árboles trasplantados en edad adulta mueren, y el daño ambiental que genera esta práctica no se recupera en el corto plazo, a pesar de sembrar nuevos ejemplares y en mayor cantidad .

El debate por las cifras

El proyecto del Cablebús, que conectará la zona norte de la ciudad desde Xonaca hasta el Centro Integral de Servicios (CIS) en Angelópolis, contempla la construcción de cuatro líneas, nueve estaciones y más de 90 torres de soporte a lo largo de 11 kilómetros de recorrido .

Las cifras de árboles afectados han variado en las últimas semanas. De acuerdo con el coordinador de Gabinete, José Luis García Parra, inicialmente se identificaron 752 árboles en la trayectoria de las líneas; sin embargo, tras estudios técnicos y ajustes en la ubicación de algunas torres, la cifra se redujo a 350 ejemplares que serán trasplantados, además de 33 árboles que serán talados por estar enfermos o muertos . Las zonas con mayores afectaciones son el Parque Juárez (116 ejemplares), el Parque Ecológico (110), Xonaca, Amalucan y el entorno del CIS .

No obstante, organizaciones ambientalistas y académicos han manejado cifras superiores. La comunidad de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) advirtió en un pronunciamiento que el proyecto original contemplaba hasta 980 árboles maduros en riesgo, ubicados en zonas como el Parque Juárez, el Parque Ecológico y las inmediaciones de la BUAP .

La ciencia detrás del trasplante: baja probabilidad de supervivencia

Ligia Catalina Muñoz Arenas, doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Tlaxcala e investigadora de la Facultad de Ingeniería Ambiental y Desarrollo Sustentable de la UPAEP, y Romero Alberto Saldaña Vázquez, doctor en Ciencias por el Instituto de Ecología y académico del Instituto de Medio Ambiente de la Ibero Puebla, coincidieron en que la reubicación del arbolado tiene un bajo índice de éxito .

El trasplante de árboles tiene baja probabilidad de éxito porque, entre más años de vida tenga el ejemplar, es más probable que sus raíces se vean afectadas durante el retiro y el acomodo en un nuevo sitio, expuso el doctor Alberto Saldaña. Como ejemplo citó el ahuehuete trasplantado en 2022 en la glorieta del Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México, que terminó por morir .

Estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) respaldan esta advertencia: el trasplante de árboles adultos en zonas urbanas puede tener tasas de supervivencia menores al 30 por ciento, debido a la pérdida de hasta el 90 por ciento de las raíces finas y al estrés hídrico posterior .

Catalina Muñoz agregó que el tipo de suelo y el ambiente al que está adaptado el ejemplar también influyen en el proceso de trasplante, ya que entre más diferencias haya con su lugar de origen, menor es la probabilidad de supervivencia.

“En el caso de los árboles que se han mencionado, por ejemplo, en el parque Juárez, que tienen entre 40 o 50 años de edad, han pasado por 40 o 50 años de procesos ambientales en esa región; además, está el tipo de suelo y las relaciones simbióticas que seguramente establecieron en el sitio”, explicó la investigadora .

Saldaña subrayó que el proceso de preparación del suelo receptor de un árbol trasplantado puede durar de dos a seis meses, ya que debe contar con suficiente agua, condiciones para la absorción de nutrientes por parte del ejemplar y ciertos rangos de compactación .

Los servicios ambientales que no se recuperan en décadas

Para los expertos, el impacto ambiental no solo radica en la cifra de árboles a remover, sino en los servicios ambientales que se ven interrumpidos: la retención de agua para evitar inundaciones, el control de la temperatura, la purificación del aire y el hábitat de diversidad de fauna .

Un árbol recién plantado, así tenga una altura de entre dos y cuatro metros y un alto índice de probabilidad de supervivencia, no podrá reemplazar en el corto plazo las funciones de uno de edad adulta, que al alcanzar una maduración de 25 años cuenta con una copa más grande y, por ende, aporta más al ecosistema, puntualizó el académico de la Ibero Puebla .

Muñoz Arenas señaló que un árbol joven sin copa no tiene la posibilidad de retener partículas contaminantes, a diferencia de los que están maduros y contribuyen a mejorar la calidad del aire .

Organismos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señalan que sustituir árboles maduros por ejemplares jóvenes no compensa de inmediato servicios ambientales como sombra, captura de carbono o regulación térmica. Un árbol adulto puede reducir entre 2 y 8 grados la temperatura local .

De acuerdo con el pronunciamiento de la comunidad BUAP, los árboles en riesgo capturan aproximadamente 147 toneladas de CO₂ al año y retienen cerca de 4.4 millones de litros de agua anualmente, contribuyendo a prevenir inundaciones y reducir la isla de calor urbana .

Romero Alberto Saldaña señaló que cálculos realizados por matemáticos preocupados por el impacto ambiental del proyecto apuntan a que se necesitan 370 árboles jóvenes por cada ejemplar adulto afectado por las obras; de tal forma que se requerirían 129 mil 500 para reparar el daño a largo plazo .

“Es mitigación de la temperatura —un árbol adulto logra reducirla hasta cuatro grados en su entorno—, es mejora en la calidad del aire por la capacidad que tienen de captura de carbono y es prevención de inundaciones”, acotó respecto a lo que se pierde con cada árbol a trasplantar .

La postura del gobierno: compensación histórica

El gobierno del estado de Puebla difundió que el impacto ambiental provocado por el Cablebús no puede catalogarse como un ecocidio, ya que los árboles afectados por las obras no serán talados sino trasplantados; además, se sembrarán 10 mil más en la capital, con una altura de entre dos y cuatro metros para garantizar su supervivencia .

La presidenta de la Comisión de Medio Ambiente del Congreso del Estado, Beatriz Manrique Guevara, aseguró que el proyecto del Cablebús cumple con la normatividad ambiental vigente y no representa un daño ecológico, al tiempo que destacó que la obra contempla una compensación histórica con la siembra y trasplante de 10 mil árboles .

La legisladora informó que el proyecto ha sido ajustado para disminuir el impacto ambiental, priorizando la protección de áreas verdes. Explicó que inicialmente se estimaba la afectación de 752 árboles; sin embargo, tras las modificaciones técnicas, esta cifra se redujo a menos del 52 por ciento, privilegiando acciones como el trasplante y la poda controlada .

En este contexto, subrayó que el compromiso ambiental se fortaleció al ampliar la meta de compensación a 10 mil árboles, de los cuales más de 2 mil 200 ya han sido reubicados o sembrados en distintos puntos, principalmente en la zona del CIS de Angelópolis, donde se ubicará la base final del Cablebús .

El gobierno estatal aseguró que los ejemplares tienen una altura de entre dos y cuatro metros, una edad de tres a cuatro años y una tasa de supervivencia estimada del 95 por ciento, con mantenimiento garantizado por cinco años que contempla riego, monitoreo de plagas, fertilización y sustitución de ejemplares que no logren adaptarse .

Las especies provienen de viveros certificados y fueron elegidas por su adaptabilidad al suelo poblano y por ser, en su mayoría, especies nativas o adaptadas, entre ellas cedro blanco, fresno, acacia verde, acacia negra, colorín, huizache, palo dulce y tronadora .

El impacto en la biodiversidad

Ambientalistas han alertado que la instalación del Cablebús pondrá en riesgo al menos 47 especies de aves solo en el Parque Juárez, por lo que consideran insuficiente una reforestación que no contemple corredores biológicos y protección efectiva de los árboles maduros .

La comunidad académica de la Ibero Puebla advirtió sobre la presencia de aves migratorias como el chipe rabadilla amarilla y el chipe de cabeza gris, además del gavilán de Cooper, especie sujeta a protección especial. Retomaron que, de acuerdo con la plataforma EBird, en el Parque Ecológico se han registrado 179 especies de aves (más del 50 por ciento de las reportadas en el municipio de Puebla), mientras que en el Parque Benito Juárez se han identificado al menos 43 especies .

“Por ello, cualquier intervención que implique tala o remoción de arbolado maduro en estos parques no solo disminuye servicios ecosistémicos esenciales, sino que compromete la permanencia de especies protegidas, la conectividad biológica urbana y el cumplimiento de la normatividad ambiental vigente”, alertaron .

Déficit de áreas verdes en Puebla

La académica de la UPAEP señaló que, de las 470 áreas verdes contabilizadas oficialmente en la capital poblana, un gran número son camellones con pocos árboles, y que los espacios que aportan mayores servicios ambientales —como los parques Juárez y Ecológico— ameritan un cuidado especial .

Lo anterior lo reforzó Alberto Saldaña, quien agregó que la inserción de estaciones del Cablebús en los parques alteraría su dinámica, al invadir en cierto grado los espacios de los que se han apropiado las familias para el esparcimiento o el deporte .

“Tenemos muy pocos parques con alta funcionalidad en la ciudad de Puebla; de los 180 que, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), se consideran parques públicos, solo cinco nos dan muchas funciones, entre ellos el Ecológico, el Juárez y el Cerro de Amalucan, que tienen áreas deportivas, senderos para caminar, zona para comer y muchas más cosas”, dijo .

La comunidad BUAP enfatizó que Puebla cuenta con apenas entre 2.5 y 3.5 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, cifra muy por debajo de estándares internacionales que recomiendan al menos 15 metros cuadrados por persona . En ese sentido, mencionaron que eliminar biomasa consolidada agravaría los problemas de contaminación por PM10, PM2.5 y ozono, así como afectaciones a la salud pública .

Falta de transparencia y participación ciudadana

El Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (Igavim) emitió un posicionamiento público en el que exhorta al gobierno del estado de Puebla a cancelar el proyecto, al considerar que no cumple con los procedimientos técnicos, legales, ambientales y sociales necesarios para su implementación .

El organismo señaló que el proyecto se ha impulsado sin hacer públicos diagnósticos, estudios, permisos y análisis costo beneficio, además de que no se ha incluido a la ciudadanía en procesos de revisión y consulta .

Mediante solicitudes de información, Igavim reveló que la Secretaría de Infraestructura no generó información relativa al análisis costo-beneficio debido a que la obra no había sido adjudicada, y que la Secretaría de Movilidad y Transporte clasificó como reservada la información sobre los estudios que sustentan la implementación del Cablebús hasta por cinco años .

En cuanto al Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA), la Secretaría de Infraestructura respondió que su elaboración está a cargo de la empresa Doppelmayr México, S.A. de C.V., y que dicho documento forma parte de la etapa de integración del proyecto ejecutivo. Por su parte, la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial indicó que, al 5 de enero de 2026, no se había presentado trámite alguno de evaluación de impacto ambiental relacionado con el proyecto .

El Observatorio de Movilidad y Seguridad Vial del estado de Puebla también se pronunció solicitando al gobierno estatal que se hagan públicos los estudios de impacto ambiental en su totalidad, a fin de aclarar que cualquier afectación al arbolado urbano esté debidamente justificada, mitigada y supervisada .

“Un proyecto de esta magnitud debe sustentarse en análisis técnicos transparentes y comparativos. La innovación en infraestructura no debe sustituir la planeación integral ni la sustentabilidad ambiental. La movilidad del futuro debe construirse con evidencia, participación ciudadana y visión de largo plazo”, exigieron .

Alternativas y llamado a reconsiderar el trazo

Para concluir, el integrante de la comunidad Ibero afirmó que valdría la pena que el gobierno estatal modificara el trazo o buscara otras alternativas de movilidad con menor impacto ambiental, ya que con el Cablebús se prevé trasladar a entre mil y 2 mil 500 usuarios por hora, mientras que, por ejemplo, la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA) traslada a 11 mil en el mismo tiempo .

Ante lo expuesto, ambos especialistas coincidieron en que la solicitud de colectivos y ciudadanos para modificar el proyecto y así evitar que el arbolado se vea afectado no es descabellada. Incluso recordaron que en obras previas ya se ha hecho: en la construcción de la ciclopista en el Bulevar Hermanos Serdán, que originalmente iba a afectar a los árboles de las laterales pero, tras diversas protestas, se ajustó y construyó al centro con un menor impacto .

La comunidad BUAP, aunque aclaró que no se opone a mejorar la movilidad urbana, exigió que se reconsidere el trazo del proyecto para evitar la tala en parques consolidados, que se transparenten las Manifestaciones de Impacto Ambiental y los estudios técnicos, que se priorice la conservación del arbolado existente sobre esquemas de compensación diferida y que se impulse una consulta ciudadana informada .

La postura de los académicos es clara: por sí solos, el trasplante de árboles maduros y la reforestación con ejemplares jóvenes no compensan el daño ambiental. Sin la modificación del trazo, la presentación de estudios técnicos transparentes y la participación ciudadana efectiva, el Cablebús podría representar una pérdida ecológica irreversible para una ciudad que ya enfrenta un grave déficit de áreas verdes.