Ante la llegada del 12 de marzo, fecha en que pobladores y tiemperos celebran el “cumpleaños” del volcán Popocatépetl, las autoridades de Puebla han desplegado un operativo especial de seguridad en las comunidades cercanas al coloso. Elementos de la Guardia Nacional, la Secretaría de Seguridad Pública y personal de Protección Civil han instalado filtros y puntos de revisión en las principales rutas de ascenso al volcán con el fin de evitar que personas se acerquen al radio de exclusión de 12 kilómetros establecido por las autoridades.

El objetivo del operativo es disuadir a visitantes, excursionistas y fieles que, motivados por la tradición vinculada al día de San Gregorio Magno, intentan subir al volcán para llevar ofrendas o realizar ceremonias en sus laderas. Cada año, habitantes de comunidades cercanas, especialmente tiemperos —personas que conservan rituales ancestrales para pedir lluvias y buenas cosechas— acuden a rendir tributo al volcán, al que consideran una entidad protectora y sagrada.

Alerta volcánica y fe en tensión
Aunque el Semáforo de Alerta Volcánica se mantiene en Amarillo Fase 2, las autoridades advierten que el riesgo continúa siendo considerable debido a la actividad constante del volcán. Entre los principales peligros se encuentran la posible caída de fragmentos balísticos, exhalaciones repentinas de ceniza, vapor y gases, así como explosiones menores que pueden ocurrir sin previo aviso.

Ante esta situación, los cuerpos de emergencia han sostenido reuniones y diálogos con las comunidades de Santiago Xalitzintla y San Nicolás de los Ranchos, dos de las poblaciones más cercanas al volcán y donde la tradición tiene mayor arraigo. En estos encuentros se ha pedido a los pobladores que mantengan sus ceremonias y rituales en zonas seguras, alejadas de las laderas y barrancas que se encuentran dentro del perímetro de riesgo.

Las autoridades han reiterado que no se permitirá el acceso de civiles al área restringida, independientemente de que el motivo sea religioso, turístico o deportivo. La prioridad, señalaron, es proteger la vida de las personas frente a un volcán que permanece activo y que puede presentar cambios repentinos en su comportamiento.

Este operativo busca equilibrar el respeto a las tradiciones culturales de las comunidades con las medidas necesarias para prevenir accidentes en una de las zonas volcánicas más vigiladas del país.