
Tras los eventos del pasado 3 de enero, en los que el gobierno de Estados Unidos ejecutó una operación militar en Venezuela que resultó en bombardeos y la captura del presidente Nicolás Maduro, el deporte mundial se ve inmerso en un intenso debate sobre las consecuencias geopolíticas para la Copa Mundial de la FIFA 2026. La presión sobre la FIFA para que actúe recuerda al precedente establecido con la exclusión de Rusia en 2022. No obstante, múltiples análisis indican que, desde un punto de vista reglamentario y práctico, el torneo programado para junio próximo en Estados Unidos, México y Canadá no corre peligro inmediato.
El Marco Reglamentario de la FIFA y el Precedente Ruso
La reacción de la FIFA ante la invasión rusa de Ucrania en 2022 es la principal referencia. En aquel entonces, el organismo suspendió a todas las selecciones y clubes rusos de sus competiciones, argumentando solidaridad con Ucrania y la necesidad de unidad del fútbol. Esta decisión, sin embargo, no creó un protocolo automático para conflictos futuros. De hecho, los estatutos de la FIFA no mencionan específicamente la posibilidad de retirar la sede de un torneo a un país por involucrarse en un conflicto armado externo.
Los artículos 16 y 17 de los estatutos permiten la suspensión o expulsión de una federación miembro, pero bajo causales específicas como violaciones graves a los estatutos o incumplimientos económicos. Una acción de política exterior, por más controvertida que sea, no se encuentra tipificada como una infracción directa.
Comparación de Respuestas de la FIFA ante Crisis Geopolíticas
La Relación Estratégica FIFA-Estados Unidos y el Factor Trump
La dinámica actual es significativamente diferente a la de Rusia en 2022, en gran parte por la estrecha y pública relación entre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el presidente estadounidense, Donald Trump.
- Acercamiento Institucional: La FIFA ha cultivado una alianza estratégica con el gobierno de Estados Unidos para garantizar el éxito operativo y financiero del Mundial 2026, un torneo que se prevé generará más de 9,000 millones de dólares en ingresos. Este acercamiento incluye gestos como el traslado del sorteo a Washington D.C. a petición de Trump y la apertura de una oficina de la FIFA en la Torre Trump de Nueva York.
- El Premio de la Paz: En diciembre de 2025, durante el sorteo del Mundial, Infantino otorgó a Trump el primer “Premio FIFA de la Paz”, una decisión que generó críticas y una queja formal ante el Comité de Ética de la FIFA por parte de la organización de derechos humanos FairSquare. La denuncia alega que este acto y otros comentarios públicos de Infantino apoyando a Trump violan el deber de neutralidad política de la FIFA.
- Contratos Vinculantes: Además, el Mundial 2026 se rige por “Hosting Agreements”, contratos jurídicamente vinculantes entre la FIFA y los tres países anfitriones. Rescindirlos unilateralmente requeriría probar incumplimientos graves o fuerza mayor, umbreles que un conflicto externo no supera automáticamente.
La FIFA se encuentra en una posición delicada, balanceándose entre su proclamada neutralidad, la presión por aplicar estándares coherentes y sus enormes intereses logísticos y económicos en el éxito del Mundial 2026. Hasta la fecha, el organismo no ha emitido ninguna declaración oficial sobre los eventos en Venezuela y no hay indicios de que esté considerando sanciones contra la Federación de Fútbol de los Estados Unidos o un cambio de sede.
Expertos consultados por diversos medios coinciden en que, mientras la operación militar no afecte directamente la seguridad o la capacidad operativa del torneo, la FIFA probablemente mantendrá su postura de no intervención en asuntos de política exterior, evitando así una crisis institucional y financiera de proporciones históricas.
