
La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos ordenó la noche del martes 10 de febrero el cierre del espacio aéreo en un radio de 16 kilómetros alrededor del Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas, con vigencia prevista de diez días. La medida, fundamentada en “razones especiales de seguridad”, suspendió todas las operaciones comerciales, de carga y de aviación general hacia y desde la terminal .
Nueve horas después, la FAA levantó la restricción y confirmó la reanudación de operaciones con normalidad .
Causa del cierre: incursión de drones de cárteles mexicanos
Funcionarios de la administración estadounidense, en declaraciones bajo condición de anonimato, confirmaron que el cierre respondió a la violación del espacio aéreo por drones presuntamente operados por cárteles mexicanos. El Departamento de Guerra —denominación actual del Departamento de Defensa— desplegó medidas para interferir y neutralizar los artefactos no tripulados .
El secretario de Transporte, Sean Duffy, informó a través de su cuenta oficial en la plataforma X: “La FAA y el Departamento de Guerra actuaron con rapidez para abordar una incursión de drones de un cártel. La amenaza ha sido neutralizada y no existe peligro para los viajes comerciales en la región. Las restricciones han sido levantadas y los vuelos regulares se reanudan” .
Las autoridades no especificaron el número de drones involucrados ni los métodos específicos empleados para su neutralización .
Alcance y duración de la medida
El cierre, vigente desde las 23:30 hora local del martes, afectó inicialmente al Aeropuerto Internacional de El Paso y a la comunidad de Santa Teresa, Nuevo México, situada a 24 kilómetros al noroeste. La restricción no incluyó el espacio aéreo mexicano ni afectó las operaciones del Aeropuerto Internacional de Ciudad Juárez .
El aviso de la FAA advertía que el espacio aéreo cerrado fue clasificado como “área de defensa nacional” y que las aeronaves que violaran la restricción podrían ser interceptadas y, de representar una amenaza inminente, enfrentar el uso de fuerza letal .
Aerolíneas afectadas y respuesta operativa
Compañías como Southwest Airlines, United Airlines, American Airlines y Delta Air Lines suspendieron operaciones conforme a la instrucción de la FAA. Southwest confirmó la pausa de todas sus operaciones en El Paso y emitió notificaciones a pasajeros afectados. United Airlines activó exenciones de viaje que permiten cambios de reservación sin penalización para vuelos reprogramados entre el 21 y 28 de febrero .
El Aeropuerto Internacional de El Paso, que registró 3.49 millones de pasajeros en los primeros once meses de 2025, opera como centro de conexión para el occidente de Texas, el sur de Nuevo México y el norte de México .
Reacciones institucionales
La congresista demócrata Verónica Escobar, representante del distrito que incluye El Paso, calificó la decisión como “altamente consecuente y sin precedentes”. En un comunicado, señaló que ni su oficina, ni el ayuntamiento de El Paso, ni la administración aeroportuaria recibieron notificación previa. Tras gestiones urgentes, Escobar instó a la FAA a levantar las restricciones y confirmó que, conforme a la información recabada, no existía una amenaza inmediata para la comunidad .
El representante estatal Vincent Pérez declaró al New York Times: “Nunca había escuchado de un espacio aéreo estadounidense cerrado por diez días, en ausencia de una emergencia mayor” .
Contexto de seguridad fronteriza
El incidente ocurre en un contexto de crecientes tensiones. El presidente Donald Trump ha manifestado en múltiples ocasiones su intención de emplear acciones militares contra objetivos de cárteles en México. Durante enero de 2026, declaró a Fox News: “Ahora vamos a comenzar a atacar tierra en lo que respecta a los cárteles. Los cárteles gobiernan México” .
El Aeropuerto Internacional de El Paso se localiza a menos de 16 kilómetros de Biggs Army Airfield, instalación militar perteneciente a Fort Bliss, lo que refuerza la relevancia estratégica de la zona .
La rápida reapertura del espacio aéreo, contrastante con el anuncio inicial de un cierre de diez días, evidencia la capacidad de respuesta del aparato de seguridad estadounidense frente a incursiones transfronterizas de actores no estatales, así como la ausencia de protocolos de comunicación preestablecidos con autoridades locales y legisladores.
