
Cada vez más poblanos evitan acudir al Mercado de Sabores, un espacio que durante años fue un punto clave de la gastronomía local, pero que hoy enfrenta una profunda crisis de confianza entre sus visitantes. Lo que antes era sinónimo de comida tradicional a buen precio, hoy genera inconformidades por precios elevados, porciones más pequeñas, y servicio deficiente en diversos establecimientos, factores que han llevado a los comensales a buscar alternativas en otras zonas de la ciudad.
A este panorama se suman reportes constantes sobre falta de limpieza, baños en mal estado, mal manejo de residuos, y una atmósfera general que —según los usuarios— ha perdido el orden y la calidad que caracterizaban al recinto. Locatarios reconocen que la afluencia ha disminuido en los últimos meses, afectando sus ventas y poniendo en riesgo la actividad económica del lugar.
La situación ha encendido alertas entre comerciantes y autoridades, quienes han sido llamados a implementar medidas urgentes de mejora, supervisión y mantenimiento, con el objetivo de recuperar la reputación de uno de los mercados más emblemáticos de la capital poblana.
