
En Puebla, la proliferación de máquinas tragamonedas ilegales en tienditas, mercados y colonias populares se ha convertido en un riesgo silencioso, especialmente para niños y adolescentes que comienzan a involucrarse en el mundo de las apuestas.
De acuerdo con reportes ciudadanos, estos dispositivos operan sin control ni permisos oficiales, aprovechando vacíos legales y la falta de vigilancia en zonas urbanas y rurales. En muchos casos, las máquinas son instaladas en comercios pequeños o espacios públicos, donde resultan accesibles para menores de edad.
Especialistas en salud mental y educación advierten que esta práctica puede derivar en adicciones tempranas, pérdida de dinero, conflictos familiares y deserción escolar, al fomentar conductas de riesgo y dependencia al juego. Además, alertan sobre el impacto social que estas actividades generan en comunidades con altos índices de marginación.
Por su parte, autoridades locales y estatales han reconocido la necesidad de implementar estrategias de regulación y retiro de estos aparatos, así como sanciones a los responsables de su operación. Se prevé que en los próximos meses se refuercen los operativos de inspección y se promueva una campaña de prevención dirigida a padres y comerciantes.
La población exige mayor supervisión y medidas efectivas para erradicar esta práctica, que continúa afectando a sectores vulnerables y evidenciando los retos de control en el ámbito local.
