Una pareja de educadores desarrolla iniciativas ambientales y educativas desde su vivienda construida con materiales reciclados y técnicas tradicionales

Desde hace 17 años, Manuel Palma e Ina Vanooteghem han establecido en esta comunidad un proyecto de vida sostenible que combina técnicas de construcción tradicionales con prácticas de conservación ambiental y educación comunitaria. La “Casita de Barro”, como se conoce popularmente al espacio, sirve como centro de operaciones para diversas iniciativas ecológicas y sociales.

El proyecto inició en 2008 cuando la pareja, ambos educadores, decidió establecerse en la zona y construir su vivienda utilizando materiales reciclados y locales como lodo, xaltete (piedra volcánica), madera recuperada y otros elementos naturales. La construcción incorpora sistemas sostenibles como captación de agua pluvial y baños secos, cuyos residuos son aprovechados como abono para cultivos.

Entre las iniciativas desarrolladas destaca la marca “Sanje”, que comercializa productos naturales elaborados con plantas y frutas de huertos locales, así como una escuela comunitaria gratuita que ofrece educación complementaria para niños de la localidad y comunidades aledañas. El espacio educativo, construido también con técnicas sostenibles, busca integrar los saberes tradicionales del campo con conocimientos académicos.

El proyecto incluye además programas de reforestación en el cerro Xocoatlayo, afectado por incendios y tala indiscriminada, y un proyecto de saneamiento del río local que cuenta con la participación de estudiantes universitarios. Para financiar estas actividades, la pareja ofrece servicios de hospedaje sostenible a través de plataformas digitales.

La “Casita de Barro” se ha convertido en un referente de prácticas sostenibles en la región, demostrando la viabilidad de alternativas de vida que privilegian la armonía con el entorno natural y el fortalecimiento comunitario.