
El estado de Puebla registró un avance relevante en materia económica durante la administración del gobernador Alejandro Armenta. De acuerdo con datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la pobreza laboral en la entidad se redujo del 42% al 39.2% en un periodo de un año, lo que representa una disminución cercana a tres puntos porcentuales. Este indicador refleja que un mayor número de familias poblanas cuenta hoy con ingresos suficientes para cubrir el costo de la canasta alimentaria básica.
La reducción de la pobreza laboral es considerada un termómetro clave del bienestar económico, ya que vincula directamente el ingreso por trabajo con las condiciones mínimas de subsistencia. Especialistas señalan que esta mejora apunta a un fortalecimiento gradual del poder adquisitivo, particularmente en sectores que históricamente han enfrentado mayor vulnerabilidad.
Al respecto, el secretario de Desarrollo Económico y Trabajo, Víctor Gabriel Chedraui, atribuyó estos resultados a una estrategia orientada a la atracción de inversiones, así como al impulso de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), consideradas el principal motor del empleo en la entidad. Destacó que el fortalecimiento del mercado interno ha permitido generar nuevas oportunidades laborales y mayor estabilidad para los trabajadores.
Si bien Puebla aún enfrenta el reto de la informalidad laboral, las cifras oficiales muestran que la tasa de desocupación se mantiene en un nivel históricamente bajo del 2.5%, lo que refuerza la tendencia positiva del mercado laboral. Autoridades estatales señalaron que el objetivo a mediano plazo será reducir la informalidad, mejorar la productividad y consolidar un crecimiento económico más incluyente y sostenido para la población.
