
El presidente del World Economic Forum, Børge Brende, presentó su renuncia al cargo luego de que se diera a conocer que sostuvo reuniones y comunicaciones con Jeffrey Epstein. La revelación generó controversia a nivel internacional y abrió cuestionamientos sobre la continuidad de Brende al frente del organismo responsable de organizar el foro económico que cada año reúne a líderes políticos, empresariales y sociales en Davos.
En un comunicado, Brende señaló que su decisión busca evitar que la polémica afecte la credibilidad y el trabajo institucional del foro, así como preservar la confianza de los participantes, socios y comunidades involucradas en las actividades del organismo. Subrayó que la renuncia responde a un criterio de responsabilidad institucional y no a un reconocimiento de irregularidades en su gestión.
Tras la salida del presidente, el World Economic Forum informó que se iniciará un proceso interno para la designación de un nuevo titular, conforme a sus estatutos. Mientras se define al sucesor, un presidente interino asumirá de manera temporal las funciones ejecutivas, con el objetivo de garantizar la continuidad de los programas, reuniones y proyectos en curso.
El caso ha reavivado el debate sobre transparencia, gobernanza y estándares éticos en organizaciones internacionales de alto perfil, especialmente aquellas que influyen en la agenda económica y política global.
