Científicos localizaron en cuevas del norte de Arabia Saudita los restos de un guepardo momificado con una antigüedad superior a los 2 000 años, un hallazgo que aporta información relevante sobre la presencia histórica de esta especie en la península arábiga. El descubrimiento se realizó en la red de cuevas de Lauga, cerca de la ciudad de Arar, una zona que hasta ahora contaba con escasa evidencia directa sobre la distribución pasada de estos grandes felinos.

Además del ejemplar momificado, los investigadores identificaron restos óseos correspondientes a al menos otros 54 guepardos, lo que sugiere que la región fue un hábitat importante para la especie durante distintos periodos históricos. El excelente estado de conservación del guepardo principal permitió realizar análisis genéticos detallados, los cuales revelaron vínculos con poblaciones antiguas del noroeste de África, aportando nuevas pistas sobre las rutas de dispersión de estos animales.

Los estudios indican que los restos abarcan un amplio rango temporal, desde varios miles de años atrás hasta épocas relativamente recientes, lo que ofrece una perspectiva única sobre la permanencia y evolución de los guepardos en esta región. Esta continuidad temporal refuerza la hipótesis de que la península arábiga desempeñó un papel clave en la historia evolutiva de la especie.

Especialistas señalaron que este hallazgo no solo amplía el conocimiento científico sobre la distribución geográfica y la diversidad genética de los guepardos, sino que también podría resultar fundamental para futuros programas de conservación. La información obtenida podría servir como base para evaluar la viabilidad de una posible reintroducción de la especie en áreas donde desapareció localmente hace décadas, contribuyendo a los esfuerzos globales para su preservación.