La temporada de alta movilidad logística de diciembre ha traído consigo un incremento significativo en los robos al transporte de carga en las principales carreteras de Puebla, especialmente en la autopista federal 150 México-Puebla, generando pérdidas económicas millonarias y poniendo en riesgo la integridad de los operadores. De acuerdo con Anuar Musalem Valencia, subdirector en Puebla de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), las pérdidas a nivel nacional por estos delitos pueden alcanzar hasta 7,000 millones de pesos durante este periodo.

El especialista explicó que el aumento en la circulación de mercancías, propia de la demanda comercial de fin de año, convierte a los vehículos de carga en un objetivo más atractivo para la delincuencia organizada. La autopista México-Puebla, por donde circulan aproximadamente mil vehículos por hora en ambos sentidos y que atraviesa municipios como Amozoc, Tepeaca y Acatzingo, es una de las rutas más vulnerables debido a su relevancia como corredor logístico nacional.

Los grupos delictivos han refinado su modus operandi, empleando métodos cada vez más violentos y sofisticados. Entre las tácticas más comunes destacan la instalación de falsos retenes, principalmente en horarios nocturnos, el despliegue de objetos punzocortantes en la vía para dañar llantas y forzar la detención de los trailers, y el uso de tecnología para inhibir o desconectar los sistemas de geolocalización (GPS). Esta última práctica les permite rastrear unidades, evadir el monitoreo en tiempo real y ejecutar asaltos incluso cuando los vehículos están en movimiento.

Los sectores más afectados son aquellos que transportan mercancías de alto valor o de rápida comercialización, como productos perecederos, medicamentos y artículos electrónicos. Musalem Valencia advirtió que el impacto económico trasciende el robo de la carga, e incluye daños a las unidades, interrupciones críticas en las cadenas de suministro y, en última instancia, un encarecimiento de los productos para el consumidor final, como medicamentos que pueden incrementar su precio entre un 30% y 35%.

Ante este panorama, la AMTM y otras cámaras del sector han emitido recomendaciones que incluyen fortalecer la capacitación de los operadores en protocolos de seguridad, invertir en tecnología como botones de pánico, sistemas GPS con respaldo y blindaje para las unidades, así como establecer una coordinación más estrecha con las corporaciones de seguridad estatales y federales para aumentar los patrullajes preventivos en los tramos identificados como de alto riesgo.