La reciente visita de Ronald Johnson a Palacio Nacional, donde se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum y el gabinete de seguridad tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, ha puesto nuevamente en el foco público a este diplomático estadounidense de larga trayectoria en inteligencia y operaciones especiales, pero cuya gestión previa como embajador en El Salvador estuvo envuelta en controversias por su cercana relación con el presidente Nayib Bukele.

Perfil y trayectoria profesional

Ronald Douglas Johnson es un diplomático y coronel retirado del Ejército de Estados Unidos que se desempeña como embajador en México desde el 19 de mayo de 2025, tras ser nominado por el presidente Donald Trump y confirmado por el Senado el 9 de abril del mismo año. Cuenta con más de cuatro décadas de servicio al gobierno estadounidense, primero en el Ejército y posteriormente en la comunidad de inteligencia.

Johnson se enlistó en la Guardia Nacional del Ejército en 1971 y se retiró como coronel en 1998. Es exboina verde (Fuerzas Especiales) y habla español fluidamente, tras haber pasado la mayor parte de su carrera en el área del Comando Sur, que abarca Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Durante la década de 1980, dirigió operaciones de combate en El Salvador en el marco de la guerra civil, como parte de los 55 asesores militares autorizados por Estados Unidos. En los años noventa, participó en la persecución de criminales de guerra en los Balcanes integrando equipos de la CIA y la NSA.

En el ámbito de inteligencia, fue oficial superior de operaciones en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y se desempeñó como Enlace de Ciencia y Tecnología de la CIA ante el Comando de Operaciones Especiales en Tampa, Florida. También fungió como Asesor Especial del Comando Sur en Miami, gestionando la colaboración entre el Comando y la comunidad de inteligencia en temas como refugiados, combate al narcotráfico, terrorismo y derechos humanos.

Gestión en El Salvador y controversias

Entre 2019 y 2021, Johnson fue embajador de Estados Unidos en El Salvador durante el primer mandato de Trump. Durante este período, cultivó una relación extraordinariamente cercana con el presidente Nayib Bukele, lo que generó preocupación en el Departamento de Estado y derivó en acusaciones de haber actuado como un “escudo” para proteger al mandatario salvadoreño de investigaciones estadounidenses .

De acuerdo con una investigación del medio independiente ProPublica, basada en un informe hasta entonces desconocido del inspector general del Departamento de Estado, en agosto de 2020 Bukele solicitó a Johnson la destitución de un contratista estadounidense que colaboraba con el FBI en una investigación sobre presuntos pactos entre el gobierno salvadoreño y la pandilla MS-13 . El contratista había ayudado a recabar evidencias de que funcionarios allegados a Bukele se habían reunido secretamente con cabecillas de la pandilla en prisiones, acordando darles dinero y protección a cambio de una reducción de la violencia .

Tras recibir grabaciones proporcionadas por Bukele, Johnson ordenó una investigación que culminó con el despido del contratista. No fue el único favor que el embajador hizo al presidente salvadoreño: según funcionarios consultados por ProPublica, Johnson hizo poco para gestionar la extradición a Estados Unidos de un jefe de la MS-13 que era testigo potencial del pacto con la pandilla y objetivo prioritario de la fuerza de tareas del FBI .

La sucesora de Johnson en El Salvador, Jean Manes, designada por la administración Biden, examinó el caso y llegó a una conclusión contundente: “Bukele pidió a Johnson que sacara al contratista y eso fue lo que pasó”, según el informe del inspector general. Manes explicó que el contratista trabajaba en casos de anticorrupción contra individuos cercanos a Bukele y que sacarlo fue una forma de asegurar que las investigaciones se detuvieran .

La evaluación de Manes llevó a una medida extrema: la embajadora forzó la destitución del jefe de estación de la CIA en El Salvador, un viejo amigo de Johnson, por considerarlo “demasiado cercano” a Bukele. Altos funcionarios del Departamento de Estado y la Casa Blanca sospecharon que las relaciones persistentes de Johnson con el jefe de estación y con Bukele fomentaban resistencia dentro de la embajada contra la nueva política de confrontar al presidente salvadoreño en temas de corrupción y democracia .

Después de dejar el cargo, Johnson siguió apoyando a Bukele a pesar de los intentos de la administración Biden de frenar el creciente autoritarismo del mandatario salvadoreño. Jugó un papel clave en convertir a Bukele en el líder latinoamericano preferido de Trump . En abril de 2025, Trump se reunió con Bukele en la Casa Blanca para celebrar un acuerdo que permitiría a Estados Unidos deportar a cientos de inmigrantes a una megaprisión salvadoreña, lo que elevó la estatura global del líder centroamericano .

Defensores y detractores

Los detractores de Johnson lo acusan de haber actuado como un “portavoz” del gobierno de Bukele en lugar de un representante creíble de Estados Unidos. Tim Rieser, asesor en política exterior del exsenador demócrata Patrick Leahy, declaró: “No tuvimos un representante de Estados Unidos creíble o eficaz en ese país. Tuvimos un portavoz para el gobierno de El Salvador” .

En contraste, sus defensores sostienen que su estrecha alianza con Bukele benefició los objetivos de la política exterior estadounidense, particularmente en materia migratoria. Al llegar a El Salvador, Johnson comunicó a su personal que quería el apoyo de Bukele para reducir la inmigración hacia Estados Unidos, que era la máxima prioridad de la administración Trump con el país .

Carlos Ortiz, exagregado del Departamento de Seguridad Nacional en la embajada, explicó: “Durante la época de Trump y Johnson, la mentalidad era dejar a El Salvador ser El Salvador. Déjales a ellos mismos encargarse de su propia corrupción. El enfoque de EE.UU. era la migración” .

El Departamento de Estado emitió un comunicado defendiendo a Johnson y calificando como “falsas” las acusaciones de que hubiera bloqueado esfuerzos investigativos para proteger a Bukele. Tommy Pigott, portavoz adjunto del departamento, elogió a Johnson por haber “siempre priorizado nuestros intereses nacionales y la seguridad del pueblo americano por encima de todo” .

En su defensa, Johnson declaró por escrito: “Nuestra cordial relación estuvo basada en el diálogo honesto y franco para avanzar en temas de beneficio mutuo para nuestras dos naciones. El presidente Bukele ha logrado mantener una gran popularidad y altos índices de aprobación en su tierra. Ha transformado a El Salvador de ser la capital de homicidios del mundo a ser uno de los países más seguros en el mundo” .

Relación con México y contexto reciente

Johnson asumió como embajador en México en mayo de 2025, en un momento de creciente presión de Washington contra los cárteles mexicanos, a los que el año pasado declaró como “terroristas”. Durante su audiencia de confirmación en el Senado estadounidense en marzo de 2025, no descartó la posibilidad de una acción militar en suelo mexicano contra los cárteles sin notificar a las autoridades mexicanas, pero solo si la vida de un ciudadano estadounidense estuviera en juego.

El pasado domingo 22 de febrero de 2026, fuerzas federales mexicanas abatieron a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en un operativo en Tapalpa, Jalisco, que contó con inteligencia estadounidense . El enfrentamiento armado dejó un saldo de siete presuntos integrantes del CJNG muertos, dos detenidos y el aseguramiento de armamento de alto poder y vehículos blindados .

Al día siguiente, Johnson reconoció públicamente la actuación de las autoridades mexicanas, calificando la acción como “un gran golpe contra una de las organizaciones criminales más violentas que dañan a nuestras comunidades” . Expresó respeto y solidaridad con los funcionarios y fuerzas de seguridad mexicanas por su “profesionalismo y determinación” y llamó a mantener la firmeza en la lucha contra el crimen organizado .

Este martes 24 de febrero, Johnson sostuvo una reunión privada con la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, acompañado por la “zar antidrogas” estadounidense, Sara Carter, directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas (ONDCP) . En el encuentro participaron también los titulares de la Sedena, Ricardo Trevilla; de Marina, Raymundo Pedro Morales; de Seguridad, Omar García Harfuch; de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; y la fiscal general, Ernestina Godoy .

Tras la reunión, Johnson destacó en redes sociales que se trabaja en conjunto con México “para frenar el flagelo del fentanilo y desmantelar las redes que envenenan a nuestras comunidades”, calificando el encuentro como “productivo” para avanzar en la “cooperación histórica impulsada por Donald Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum” .

La ONDCP informó que tanto Carter como Johnson felicitaron a las autoridades mexicanas por la operación contra “El Mencho” y subrayaron que el presidente Trump “está cumpliendo su promesa de fortalecer nuestra seguridad nacional y salvar vidas estadounidenses” .