
Rusia lanzó un nuevo y masivo ataque con misiles y drones contra infraestructuras críticas ucranianas, dejando al 70% de la capital, Kiev, sin electricidad en medio de una ola de frío con temperaturas bajo cero. El ataque, que tuvo lugar en la noche del 12 al 13 de enero de 2026, se suma a la compleja situación diplomática y humanitaria del conflicto, que entra en su cuarto año con conversaciones de paz avanzadas pero obstaculizadas por las posturas irreconciliables de las partes.
Las Fuerzas de Defensa de Ucrania reportaron que las defensas aéreas neutralizaron 7 de los 25 misiles y 240 de los aproximadamente 300 drones lanzados por Rusia durante la ofensiva nocturna. Sin embargo, el impacto fue severo, con al menos 48 drones impactando en 24 localizaciones distintas del país, incluyendo subestaciones eléctricas clave.
Kiev se queda a oscuras en medio del frío extremo
El objetivo principal del ataque fue el sistema energético nacional. Volodímyr Kudrytskyi, director ejecutivo de la empresa eléctrica estatal Ukrenergo, confirmó que el 70% de la ciudad de Kiev se quedó sin suministro eléctrico debido a los daños causados en las subestaciones. Esta situación es particularmente grave dado el contexto meteorológico: las temperaturas en la capital rondaban los 15 grados bajo cero durante el ataque y se prevé que desciendan hasta los -20°C en los próximos días.
“Los rusos están intentando dejar sin conexión a la ciudad y obligar a la gente a marcharse fuera de Kiev”, declaró Kudrytskyi. El ataque agrava una crisis humanitaria que ya era palpable tras un bombardeo similar ocurrido el pasado viernes, que había dejado a millones de personas sin luz ni calefacción.
Impacto regional y víctimas mortales
El ataque no se limitó a la capital. En la región nororiental de Járkov, un misil impactó en instalaciones de la empresa privada de correos Nova Poshta, resultando en la muerte de cuatro trabajadores que se encontraban en el turno de madrugada. La región de Zhytómyr, en el centro de Ucrania, también reportó daños significativos en infraestructuras críticas a causa de la ofensiva.
Ante la emergencia, la primera ministra ucraniana, Yulia Sviridenko, pidió el despliegue urgente de generadores diésel de gran potencia para restablecer el suministro eléctrico a viviendas y servicios esenciales mientras se realizan las reparaciones.
Contexto diplomático tenso y negociaciones obstaculizadas
Este ataque masivo se produce en un momento de intensa actividad diplomática. Recientemente, más de dos decenas de países aliados de Ucrania, reunidos en París, emitieron una declaración conjunta respaldando “garantías de seguridad robustas” para Ucrania en cualquier acuerdo de paz futuro. Además, los presidentes de Ucrania, Francia y el primer ministro del Reino Unido firmaron un acuerdo separado que contempla el despliegue de fuerzas multinacionales en Ucrania para apoyar la defensa y reconstrucción una vez se acuerde un alto el fuego.
Sin embargo, el camino hacia la paz está plagado de obstáculos. Análisis recientes del Instituto Jamestown señalan que, aunque las negociaciones entre Ucrania, sus aliados occidentales y Rusia están “90% completas”, el presidente ruso, Vladimir Putin, estaría intencionadamente retrasando un acuerdo. La principal divergencia radica, según el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, en “la cuestión territorial”, en referencia a las demandas rusas sobre la región del Donbás.
La justificación de Moscú y la respuesta de Kiev
El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó el ataque, describiéndolo como una “represalia” por lo que calificó como “ataques terroristas” cometidos por Kiev en territorio ruso. En un comunicado, Moscú aseguró que los objetivos eran “instalaciones de la infraestructura energética utilizadas en interés del ejército ucraniano y las empresas de la industria militar”, y afirmó que “todos los objetivos han sido alcanzados”.
Horas antes de la ofensiva, el presidente Zelenski había advertido públicamente de que Rusia estaba preparando nuevos ataques masivos, coincidiendo estratégicamente con la ola de frío polar que afecta al país. La capacidad de resistencia de Ucrania sigue dependiendo de factores clave: la motivación de su población y sus fuerzas armadas, y el suministro continuo de armamento y financiación, tanto de la industria nacional como del apoyo internacional.
Un conflicto prolongado y desgastante
El ataque subraya la naturaleza despiadada y prolongada de un conflicto que, a fecha de 13 de enero de 2026, había cumplido ya 1,419 días. La guerra ha forzado a Ucrania a adaptar constantemente sus estrategias, incluyendo la implementación de nuevos esquemas de contratación y salarios para sus fuerzas armadas, que superan el millón de efectivos, con el fin de retener personal y mantener la defensa.
Mientras tanto, la sombra del invierno y la destrucción de infraestructuras energéticas plantean un desafío humanitario adicional para millones de ucranianos, que deben enfrentarse no solo a la violencia de la guerra, sino también al frío extremo en medio de una paz que, aunque aparentemente cercana en el papel, sigue siendo esquiva en la realidad.
