Rusia llevó a cabo en la madrugada del miércoles 9 de julio su mayor ofensiva con drones y misiles contra Ucrania desde el inicio del conflicto en 2022, informó la fuerza aérea ucraniana. Este ataque masivo ocurrió apenas días después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara el envío de “más armas” para reforzar la defensa de Kiev frente a los bombardeos rusos.

En total, el Ejército ruso disparó 728 drones y 13 misiles, de los cuales Ucrania logró interceptar 711 drones y destruir siete misiles, aunque no se detallaron los daños ocasionados. El foco principal del ataque fue la región de Volinia, especialmente la ciudad de Lutsk, además de otras tres zonas no especificadas.

En Kiev, una persona resultó herida, y otras dos en la región de Zaporiyia, en el sur. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, calificó el ataque como un hecho “revelador” que demuestra la negativa de Rusia a negociar un alto el fuego, mientras continúa su avance en el frente oriental. Zelenski volvió a solicitar la imposición de “sanciones severas” contra Rusia, especialmente en el sector petrolero, que ha financiado la maquinaria bélica de Moscú durante más de tres años.