
Durante su concentración en Oakland, California, la Selección Mexicana de futbol sufrió el robo de un baúl con implementos de utilería mientras el transporte del equipo permanecía estacionado. El candado del compartimento fue forzado, y los responsables sustrajeron objetos destinados a las sesiones de entrenamiento. Afortunadamente, ningún jugador, miembro del cuerpo técnico ni personal de apoyo resultó afectado de manera directa. A pesar del incidente, el equipo dirigido por Javier Aguirre continuó con sus actividades programadas, manteniendo los entrenamientos y la preparación para el próximo partido amistoso frente a Japón. La Federación Mexicana de Futbol confirmó que la logística del equipo no se vio alterada, aunque no se precisó el valor económico del material robado. El caso subraya la necesidad de reforzar medidas de seguridad durante las giras internacionales del conjunto tricolor, así como la importancia de proteger los implementos y equipos que facilitan la preparación deportiva. El hecho también generó atención mediática, destacando cómo incidentes de este tipo pueden afectar la concentración y planificación de los equipos, aunque en este caso no se registraron consecuencias deportivas inmediatas.
