
La presidenta declaró que con el presupuesto disponible “no se puede prometer lo que no es posible” para justificar la negativa a cumplir con el precio de garantía que exigen productores de maíz. Indicó que las demandas incluyen un monto que excede los recursos con los que cuenta el gobierno, por lo que no es viable garantizar ese apoyo. Aun así, afirmó que el próximo año se destinará un billón de pesos a programas de bienestar social, salud, infraestructura educativa y servicios públicos, priorizando la atención directa a la población.
Sheinbaum señaló que su administración está abierta al diálogo mediante mesas de negociación institucionales para revisar peticiones legítimas del campo, pero advirtió que las solicitudes deben ajustarse al marco fiscal disponible. Recordó que, en el caso del maíz, se intentó establecer un esquema tripartita donde participaran compradores, gobiernos estatales y federal, pero las exigencias generales implican costos mayores de los previstos. Añadió que cuando las demandas no son proporcionales a los recursos accesibles, no pueden comprometerse compromisos sólidos.
La mandataria también cuestionó el uso de bloqueos carreteros como método de presión para obtener concesiones económicas, sobre todo cuando se encuentran en marcha espacios de diálogo. Consideró que estos cierres generan disrupciones innecesarias, afectan diversos sectores y no contribuyen a una negociación seria. Aseguró que el gobierno actúa con responsabilidad y busca soluciones realistas, no promesas imposibles.
Sheinbaum enfatizó la necesidad de priorizar la justicia social y el uso eficiente de recursos públicos, asegurando que el gobierno mantendrá su enfoque en políticas de bienestar para los ciudadanos. Con su declaración busca dejar claro que el apoyo estatal tiene límites, y que cualquier programa debe sostenerse con responsabilidad financiera, transparencia y acuerdos compartidos.
