
Chila de la Sal, Albino Zertuche, Tepemaxalco, Jonotla y Atlequizayan registran casi ninguna denuncia ante la Fiscalía General del Estado, no por falta de delitos, sino por desconfianza en las instituciones.
En cinco municipios de Puebla, la impunidad y la desconfianza en las autoridades han llevado a sus habitantes a resolver los conflictos por cuenta propia, creando un sistema paralelo de justicia que dificulta la investigación legal y fomenta la autodefensa colectiva.
Según datos oficiales de los primeros nueve meses de 2025, municipios como Chila de la Sal, Albino Zertuche, Tepemaxalco, Jonotla y Atlequizayan registran mínimas o nulas denuncias ante la Fiscalía General del Estado (FGE), no porque no ocurran delitos, sino porque sus pobladores han optado por la justicia comunitaria.
Albino Zertuche: “Si hay un delincuente, lo agarramos”
Pablo Norberto Huerta Ballinas, regidor de Gobernación de Albino Zertuche, explicó que la comunidad está unida contra la delincuencia. “Aquí el pueblo se junta cuando hay asaltos o violencia. Si hay un delincuente, lo agarramos”, afirmó.
Este municipio, ubicado en los límites de Puebla y Guerrero, ha enfrentado temporadas de alta incidencia delictiva. Sus habitantes, cansados de la impunidad, han optado por actuar directamente. Incluso, utilizan las campanas de la iglesia para alertar a la comunidad en caso de emergencias.

Jonotla: Piedras, palos y machetes contra la delincuencia
En Jonotla, con solo seis investigaciones judiciales en 2025, los adultos mayores recuerdan cómo, en el pasado, enfrentaron a grupos delictivos con los recursos a su alcance: piedras, palos y machetes. Aunque hoy la situación es más tranquila, la desconfianza en la FGE persiste.
Oscar Martínez Castillo, regidor de Gobernación, admitió que los pocos homicidios ocurridos en los límites del municipio se consideran “problemas entre particulares” y no se denuncian.
Chila de la Sal: Cero denuncias, pero no cero delitos
Chila de la Sal, un municipio con alta migración hacia Estados Unidos, no registró ninguna denuncia ante la FGE en 2025. Sus habitantes atribuyen la baja delincuencia al tamaño reducido de la población, donde todos se conocen y detectan rápidamente a personas ajenas.
Sin embargo, el año pasado, un hombre fue sentenciado a 10 años de prisión por violación, un caso excepcional que llegó a la justicia formal.

Tepemaxalco y Atlequizayan: Faltas administrativas y trabajo comunitario
En estos municipios, las denuncias son escasas y se limitan a faltas administrativas, como daños a la propiedad o ebriedad en la vía pública. Gregorio Tejada Cuateco, primer comandante de Tepemaxalco, destacó que los infractores reciben multas o realizan trabajo comunitario.
Falta de acceso a la justicia: La barrera geográfica
Uno de los mayores obstáculos para denunciar es la distancia a las oficinas de la FGE. En municipios sin representación ministerial, los afectados deben trasladarse por sus propios medios, lo que desincentiva la búsqueda de justicia formal. Aunque existe la denuncia en línea, esta debe ratificarse presencialmente, alargando y complicando el proceso.
Estos cinco municipios reflejan una realidad incómoda: la desconfianza en las instituciones y la falta de acceso a la justicia han llevado a sus habitantes a tomar la ley en sus propias manos. Mientras las autoridades no fortalezcan la presencia institucional y acorten los procesos legales, la justicia comunitaria seguirá siendo la norma en estas regiones de Puebla.
