Un nuevo ataque aéreo de Rusia dejó un saldo de 26 personas muertas en Ucrania, de acuerdo con las autoridades locales, que confirmaron que los bombardeos alcanzaron zonas residenciales, edificios públicos y tramos de infraestructura esencial. Las explosiones ocurrieron durante la madrugada, lo que tomó por sorpresa a cientos de familias que dormían en refugios improvisados o en viviendas sin condiciones de seguridad.

Los equipos de emergencia trabajaron durante varias horas para rescatar a víctimas entre los escombros, en medio de incendios, cables caídos y estructuras debilitadas que dificultaron las labores. Organismos de protección civil señalaron que aún podría haber personas atrapadas, por lo que las tareas de búsqueda continuarán hasta descartar más fallecidos o heridos. Hospitales de la región reportaron una alta demanda de atención médica por lesiones graves derivadas de la onda expansiva.

El gobierno ucraniano condenó la ofensiva y reiteró su llamado a la comunidad internacional para reforzar el apoyo humanitario, así como el suministro de sistemas defensivos que permitan reducir el impacto de estos ataques. Diversas organizaciones internacionales expresaron preocupación por el incremento de agresiones contra población civil y advirtieron que la escalada de violencia podría generar nuevas olas de desplazamiento y agravar la crisis humanitaria en la región.