
La Cámara de Representantes de Texas aprobó un nuevo mapa electoral con 88 votos a favor y 52 en contra, promovido por el expresidente Donald Trump y respaldado por el gobernador Greg Abbott. El plan busca asegurar hasta cinco escaños adicionales para el Partido Republicano de cara a las elecciones de mitad de mandato de 2026, generando debate sobre su impacto político.
Más de 50 legisladores demócratas abandonaron temporalmente el estado en señal de protesta, aunque esta medida no logró frenar la aprobación del proyecto. La acción refleja la tensión política en torno al redibujo de distritos y sus implicaciones para el equilibrio partidista.
El nuevo mapa ha sido criticado por considerarse un caso de “gerrymandering”, con acusaciones de diluir la fuerza electoral de comunidades minoritarias. Los demócratas anunciaron que planean impugnar la medida en tribunales, señalando que podría afectar la representatividad y la equidad en los procesos electorales del estado.
