La mañana del miércoles 27 de agosto, un tiroteo en la escuela católica Anunciación, ubicada en Minneapolis, Minnesota, dejó dos niños muertos de 8 y 10 años y 17 personas heridas, 14 de ellas menores de edad. El ataque ocurrió poco antes de las 08:00 hora local, durante una misa al inicio del nuevo ciclo escolar. El agresor, identificado como Robin Westman, de 23 años, murió en el lugar tras una herida autoinfligida.

Vestido completamente de negro, Westman disparó desde un costado de la iglesia con un rifle, una escopeta y una pistola. La policía también encontró una bomba de humo y un manifiesto que el atacante había programado para publicar en YouTube. No se hallaron casquillos en el interior del edificio, por lo que se investiga si los disparos provinieron del exterior. El FBI calificó el hecho como terrorismo interno y crimen de odio dirigido contra católicos.

Entre los heridos, siete niños se encontraban en estado crítico, cuatro de ellos requirieron cirugía inmediata, mientras que los demás fueron trasladados a otros hospitales. Además, resultaron lesionados tres adultos de entre 80 y 89 años. Las autoridades esperan que todas las víctimas sobrevivientes se recuperen.

El ataque causó conmoción y dolor en la comunidad. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, enfatizó que no se trata únicamente de “pensamientos y oraciones” y destacó que los niños estaban rezando cuando ocurrió el ataque. El Papa León XIV expresó su profundo pesar y el presidente Donald Trump ordenó que la bandera ondeara a media asta en la Casa Blanca.

Westman, quien se identificaba como transgénero, cambió legalmente su nombre de Robert a Robin en 2020. Su madre, Mary Grace Westman, trabajó previamente en la escuela. Hasta el momento, se desconocen las motivaciones del ataque. La escuela católica Anunciación imparte clases desde preescolar hasta octavo grado y promueve un aprendizaje basado en la fe y la interacción con la comunidad local.