El 22 de septiembre de 2025, un estudiante del Colegio de Ciencias y Humanidades Sur (CCH Sur) de la UNAM atacó y privó de la vida a otro dentro del plantel, generando una de las crisis más graves en la historia reciente de la institución.

El hecho reveló deficiencias en los protocolos de seguridad y detonó una serie de protestas, paros y exigencias de justicia por parte de la comunidad universitaria. Diversos planteles del CCH y de preparatorias de la UNAM suspendieron actividades para exigir acciones concretas contra la violencia y mejoras estructurales.

Ante la situación, las autoridades universitarias anunciaron la revisión de medidas de acceso, el fortalecimiento de la seguridad interna y la ampliación de servicios de apoyo psicológico. También se comprometieron a revisar las políticas de atención a amenazas digitales y casos de riesgo, con el objetivo de reconstruir la confianza dentro de los espacios educativos.