
Un tribunal colegiado concedió una suspensión definitiva que obliga a Profepa a realizar inspecciones y acciones de conservación en la obra, aunque la construcción continuará. La resolución se suma a un historial de controversias ambientales y opacidad en la supervisión del megaproyecto.
Resolución judicial
Un tribunal colegiado ordenó al gobierno federal aplicar todas las acciones necesarias para proteger el medio ambiente durante la construcción del Tramo 5 del Tren Maya, que atraviesa el estado de Quintana Roo, informó la organización civil Sélvame del Tren .
La resolución se dio luego de que la organización promoviera un amparo contra el megaproyecto impulsado en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Los magistrados concedieron una suspensión definitiva, con la que instruyen a las autoridades ambientales a reforzar las medidas de protección .
De acuerdo con la organización, el fallo ordena específicamente a la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) y a la Dirección General de Delitos, Conmutaciones, Denuncias y Quejas de esa misma dependencia realizar inspecciones, verificaciones y demás acciones que la ley les permita para conservar y proteger el entorno natural durante la obra .
La suspensión no detiene la construcción del Tramo 5, pero obliga a las autoridades a llevar a cabo labores de supervisión y protección ambiental ante las denuncias presentadas .
Sélvame del Tren señaló que la decisión representa un avance en la defensa de los recursos naturales y garantiza que se realicen acciones de verificación, inspección, conservación y protección conforme a la ley .
Contexto ambiental del Tramo 5
El Tramo 5 del Tren Maya, que va de Cancún a Tulum, ha sido el más controvertido del proyecto por su paso por la selva y sistemas de cavernas en Quintana Roo . Expertos han advertido del peligro de colapso que podría tener la vía elevada, pues está soportada por siete mil pilotes construidos sobre suelo cárstico poroso en las cavernas de los cenotes .
El ingeniero civil Wilberth Esquivel, experto en construcción de estructuras en la zona, advirtió: “Puede ser fatal un hundimiento de uno de los pilotes; de 5 o 10 centímetros, jala a los demás, inclina la vía y se sale” .
Afectaciones documentadas
Diversos informes independientes han documentado los impactos ambientales de la construcción. La Misión Civil de Observación sobre impactos y afectaciones del proyecto Tren Maya, elaborada por organizaciones no gubernamentales, civiles e indígenas, señala que la construcción del Tramo 5 provocó “daño irreversible” a 125 cuevas y cenotes que fueron fragmentadas y están en riesgo de colapso por la perforación del suelo kárstico con maquinaria pesada y posterior inserción de casi 15 mil pilas de acero y concreto .
El reporte indica que también se alteró el sistema hidrológico subterráneo, causó la obstrucción de flujos de agua dulce, desató la contaminación de ríos subterráneos y la pérdida de conectividad ecológica por la deforestación, y ocasionó la apertura de caminos que interrumpieron corredores biológicos esenciales para especies como el jaguar, el tapir y el mono araña .
Espeleólogos consultados para el estudio sostienen que los 125 cenotes están fragmentados, con riesgo de colapso por vibraciones, el peso de la estructura ferroviaria y la presión que ejercen las cimentaciones sobre un terreno lleno de huecos subterráneos .
Antecedentes de inspecciones y opacidad
Documentos internos de la Profepa obtenidos por el diario El País revelaron que el gobierno federal prohibió fiscalizar y sancionar múltiples irregularidades ambientales cometidas durante la construcción del Tren Maya, incluso cuando existían evidencias de delitos ambientales que, en otros proyectos, habrían derivado en la clausura inmediata de las obras .
Las inspecciones que sí se realizaron documentaron deforestación no autorizada, cambios ilegales de uso de suelo, bancos de materiales sin permiso, obras secundarias no registradas y modificaciones no aprobadas en los trazos del proyecto. Sin embargo, los inspectores fueron instruidos a no avanzar en los procedimientos administrativos que marcaría la ley .
El gobierno anterior emitió un decreto que permitía a Semarnat otorgar autorizaciones provisionales para acelerar la construcción, iniciando los trabajos sin contar con las Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA) definitivas, pese a que las obras ya llevaban meses en curso .
En los tramos 5, 6 y 7 —entre Cancún y Escárcega— la lista de irregularidades incluye faltantes de estudios justificativos para el paso por áreas naturales protegidas como la Reserva de la Biósfera de Calakmul, remoción de vegetación y vestigios arqueológicos sin permiso, ausencia de programas de reforestación o reubicación de fauna, obras modificadas sin autorización y manejo inadecuado de residuos .
Contaminación confirmada por Profepa
En abril de 2024, luego de verse obligada por mandato judicial a inspeccionar las obras del Tren Maya en el Tramo 5 Sur, la Profepa presentó un informe en el que confirmó la contaminación por cemento en varias cuevas del acuífero maya por el hincado de pilotes para evitar colapsos de la vía en el trayecto que va de Playa del Carmen a Tulum .
El reporte estableció evidencia del derrame de cemento en las cuevas Garra del Jaguar, Oppenhermer, Manitas y Dos Balas, con motivo de la introducción de pilotes que soportarán el viaducto elevado . El cemento solidificado en áreas secas cayó en cuerpos de agua dentro de las cavernas afectadas, además de encontrarse evidencia de un proceso de oxidación de los pilotes al interior de las cuevas .
Profepa también encontró el colapso de un techo o bóveda de un cenote sin nombre, modificación topoforme de las cavernas por las perforaciones, extracción de agua sin permisos, relleno y sepultamiento con material pétreo de una caverna sin nombre, y restos de material pétreo dispersos en el manto acuífero .
Reconocimiento oficial de daños
Ya en la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, declaró que el proyecto requiere una “restauración integral”, aunque aclaró que al asumir el cargo el Tren Maya ya estaba concluido, por lo que no podían objetar su existencia .
Bárcena reconoció que la construcción del Tramo 5 Sur provocó daños directos en ocho cenotes y cavernas, donde incluso se detectó concreto utilizado durante la obra. También detalló que el proyecto mantiene sin cumplir el 95% de las condicionantes ambientales impuestas .
Reserva de información
A pesar del reconocimiento público de afectaciones, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) mantiene sin acceso público los documentos que permitirían dimensionar el impacto real del Tren Maya. La dependencia se negó a entregar auditorías, estudios de calidad del agua o dictámenes ambientales relacionados con el Tramo 5, argumentando que toda la información está clasificada como de seguridad nacional desde 2023, amparada en la resolución interna 401/2023. Bajo ese argumento, los archivos quedarán reservados hasta 2028 .
La Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental también informó que no ha realizado monitoreos ni auditorías propias sobre la calidad del agua en la zona, reduciendo los documentos disponibles a las Manifestaciones de Impacto Ambiental, estudios que no incluyen evaluaciones específicas sobre cenotes o cavernas .
Cifras de deforestación
Información oficial señala que el gobierno federal calcula en 7.2 millones los árboles talados durante la construcción. Sin embargo, organizaciones como CartoCrítica estiman una deforestación equivalente a más de 60 kilómetros cuadrados, principalmente en los tramos 5 y 6. Otros estudios independientes duplican esa cifra .
Solo en el Tramo 5 Sur, la estimación oficial fue de 3.6 millones de árboles derribados .
Perspectivas
Asesores legales consultados por El País señalaron que Fonatur y la Sedena, como promotores del proyecto, así como las empresas constructoras, Semarnat y Profepa, tienen responsabilidades administrativas y civiles por los daños y omisiones. También podrían existir implicaciones penales en caso de acreditarse encubrimiento, colusión o negligencia en la supervisión ambiental .
Semarnat anunció un plan de restauración “integral” para atender los daños, aunque no ha precisado fechas ni presupuesto. La propuesta incluye reforestación comunitaria, retiro de mallas que bloquean el paso de fauna, recuperación de manglares y la eventual declaratoria del sistema de cenotes de Quintana Roo como reserva de la biosfera. Funcionarios han insistido en que “tiene que pagar quien hizo la obra”, sin definir los mecanismos para ello .
Colectivos ambientales, como Sélvame del Tren, sostienen que el reconocimiento público de los impactos confirma sus advertencias desde 2022, aunque la reserva de estudios y dictámenes alimenta la desconfianza sobre el verdadero nivel de daño estructural en cavernas y el riesgo para el acuífero, la principal fuente de agua del sureste del país .
