El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) emitió su resolución en el caso entre Dani Alves y el Club Universidad Nacional, determinando que el exjugador brasileño mantenía dos contratos: uno de carácter laboral y otro vinculado a derechos de imagen.

La institución universitaria reclamaba una indemnización inicial de cinco millones de dólares por daño de imagen, al considerar que los hechos legales en los que se vio involucrado el futbolista afectaron su reputación y generaron pérdidas en marketing y ventas. Sin embargo, la defensa de Alves sostuvo que dicha cláusula penal era excesiva, al representar cerca de 200 veces su salario, y argumentó que el contrato de imagen había concluido antes de su detención.

Tras revisar los documentos y pruebas, el TAS consideró desproporcionada la exigencia original y estableció una nueva indemnización de 2 millones 250 mil dólares, además de un interés anual del cinco por ciento. La resolución redefine los alcances de las cláusulas de penalización en contratos deportivos y sienta precedente en la manera en que se valoran los daños de imagen en el ámbito profesional.