El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, como parte de un acuerdo que, según él, surge en el contexto de la actual situación política y judicial que enfrenta ese país sudamericano. La declaración se dio a conocer a través de una publicación en su red social Truth Social, donde afirmó que las autoridades interinas venezolanas acordaron transferir ese volumen de crudo de alta calidad y autorizado para ser vendido en el mercado estadounidense, con los ingresos resultantes supuestamente bajo supervisión estadounidense para “beneficiar tanto al pueblo venezolano como al de Estados Unidos”.

Trump añadió que ha solicitado al secretario de Energía, Chris Wright, que ejecute el plan de inmediato, y que el petróleo sería transportado directamente por buques de almacenamiento hasta puertos estadounidenses sin un marco temporal específico comunicado públicamente. Según el propio exmandatario, la operación forma parte de un esfuerzo por estabilizar el suministro energético estadounidense y aprovechar la enorme capacidad petrolera de Venezuela, que cuenta con algunas de las mayores reservas del mundo.

El anuncio se produce en medio de una escalada diplomática y militar entre Estados Unidos y Venezuela, que incluyó un operativo en Caracas que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. Esta situación ha generado amplias reacciones internacionales, tanto de apoyo —por segmentos políticos que consideran beneficioso el acceso al crudo— como de crítica, debido a la falta de claridad sobre la legalidad del acuerdo, la soberanía venezolana y el papel que jugarán otros actores globales en la región.