
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que evalúa el envío de un segundo portaaviones a Medio Oriente como preparación ante una eventual acción militar, en caso de que las negociaciones con Irán no alcancen un acuerdo satisfactorio para Washington. La declaración se produce en el contexto de la primera ronda de diálogos indirectos celebrada el 6 de febrero en Mascate, Omán, y en vísperas de un nuevo encuentro programado para los próximos días .
Posicionamiento de la administración estadounidense
En declaraciones a la plataforma Axios y al medio israelí Channel 12, Trump señaló: “O llegamos a un acuerdo con Irán o tendremos que adoptar medidas muy duras, como hicimos la última vez” . El mandatario indicó que Irán “quiere llegar a un acuerdo desesperadamente” y que las conversaciones actuales son “mucho más serias” que las sostenidas previamente, aunque subrayó que Teherán “se excedió” al no creer en su disposición a utilizar la fuerza durante el conflicto de junio pasado .
Actualmente, el portaaviones USS Abraham Lincoln, junto con su grupo de ataque, se encuentra desplegado en el mar Arábigo bajo el mando del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) . El 7 de febrero, el comandante del CENTCOM, almirante Brad Cooper, visitó la nave acompañado del enviado especial Steve Witkoff y de Jared Kushner, asesor informal de la administración. Durante la visita, Witkoff sostuvo un encuentro con el piloto que derribó un dron iraní que se aproximó al portaaviones sin “intenciones claras” .
Fuentes oficiales han confirmado que existen conversaciones internas sobre la posibilidad de desplegar una segunda unidad naval. Entre los buques candidatos figuran el USS George Washington, el USS George H.W. Bush y el USS Gerald R. Ford, todos ellos con capacidad de proyección de poder aéreo y de misiles. La última ocasión en que Estados Unidos mantuvo dos portaaviones simultáneamente en la región fue durante la mayor parte de la guerra entre Hamas e Israel en Gaza .
Desarrollo de las negociaciones indirectas
El 6 de febrero, Omán facilitó en Mascate la primera ronda de negociaciones indirectas entre ambas naciones tras casi ocho meses de suspensión del diálogo formal . El proceso de comunicación se realiza mediante la mediación omaní: el canciller de Omán, Sayyid Badr Hamad Al Busaidi, sostiene reuniones separadas con cada delegación y posteriormente intercambia las posiciones entre las partes .
La delegación iraní es encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, e integrada por Majid Takht-Ravanchi, viceministro para Asuntos Políticos; Esmaeil Baghaei, vocero de la cancillería; y Hamid Ghanbari, viceministro para Asuntos Económicos . Por parte estadounidense, la representación está a cargo de Steve Witkoff, enviado especial para Medio Oriente, y Jared Kushner .
Araghchi calificó la primera ronda como “un buen comienzo” y “muy seria”, aunque advirtió que los avances sustantivos dependerán de las consultas y decisiones en ambas capitales. El canciller iraní enfatizó que las conversaciones se limitan exclusivamente al programa nuclear y que Teherán no sostiene diálogo alguno con Estados Unidos sobre otras materias, incluyendo su programa de misiles balísticos o su influencia regional .
Posición iraní: dilución de uranio a cambio de levantamiento total de sanciones
El jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán, Mohammad Eslami, declaró el 9 de febrero que su país podría considerar diluir las reservas de uranio enriquecido al sesenta por ciento, pero exclusivamente a cambio del levantamiento total e incondicional de todas las sanciones internacionales . Eslami subrayó que el traslado de uranio enriquecido al exterior nunca ha sido parte del plan de Teherán y que propuestas en ese sentido —formuladas por Rusia y Turquía— fueron rechazadas .
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, describió las negociaciones como “una oportunidad muy buena” para resolver el expediente nuclear de manera justa y equilibrada. Precisó que los objetivos de Irán incluyen la protección de sus derechos en el marco del Tratado de No Proliferación Nuclear, el mantenimiento del enriquecimiento de uranio en territorio nacional y la eliminación de las sanciones calificadas por Teherán como “crueles” .
Pezeshkian advirtió que el progreso será posible solo si Estados Unidos evita posiciones “maximalistas” y respeta sus compromisos. “Irán tomará medidas para el éxito del proceso diplomático y espera que la otra parte se mantenga comprometida sin exigencias excesivas”, señaló .
Bajo el Plan Integral de Acción Conjunta de 2015, el enriquecimiento iraní estaba limitado al 3.67 por ciento. Tras la retirada estadounidense del acuerdo en 2018 y la reimposición de la campaña de “máxima presión”, Teherán comenzó a superar progresivamente esos límites. Actualmente, el Organismo Internacional de Energía Atómica estima que Irán posee más de 440 kilogramos de uranio enriquecido al sesenta por ciento —un paso técnico del 90 por ciento considerado grado armamentístico—, aunque Irán niega cualquier intención de desarrollar armamento nuclear .
Presión paralela: sanciones y aranceles
En simultáneo al inicio del diálogo, el 6 de febrero Trump firmó una orden ejecutiva que establece un mecanismo para imponer aranceles del veinticinco por ciento a los países que adquieran bienes o servicios de Irán . La medida, fundamentada en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional y en la declaración de emergencia nacional vigente, faculta al Departamento de Comercio para identificar a las naciones que comercian con Teherán, mientras que el Departamento de Estado, en coordinación con otras dependencias, determinará el alcance preciso de los aranceles y elevará recomendaciones al presidente para su implementación .
Adicionalmente, el Departamento de Estado impuso sanciones petroleras contra diecisiete personas, catorce embarcaciones y diversas entidades vinculadas a la exportación de hidrocarburos iraníes .
La orden ejecutiva incluye una cláusula que autoriza al presidente a “modificar” la directriz si las circunstancias cambian, si los países afectados toman medidas de retorsión o si Irán o sus socios comerciales adoptan acciones significativas para alinearse con Washington en materia de seguridad nacional y política exterior. Analistas interpretan esta disposición como un mecanismo dual de castigo e incentivo para forzar el cumplimiento de las exigencias estadounidenses .
Postura israelí y factor regional
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, arribó a Washington el 10 de febrero para sostener un encuentro con Trump. Netanyahu declaró que presentará al presidente estadounidense “los principios esenciales que, en mi opinión, son importantes no solo para Israel, sino para todos aquellos que buscan paz y seguridad en Medio Oriente” . Fuentes cercanas indican que Netanyahu buscará que cualquier eventual acuerdo incluya limitaciones al programa de misiles iraní, una demanda que Teherán ha rechazado explícitamente .
Perspectivas del proceso diplomático
Tanto Estados Unidos como Irán han manifestado su disposición a continuar las conversaciones. La agencia Tasnim reportó que existe “acuerdo mutuo” entre las partes para la continuación del diálogo, aunque no se ha anunciado oficialmente la fecha ni la sede de la siguiente ronda .
El líder supremo de Irán, ayatolá Ali Jamenei, instó a la población a participar en los actos conmemorativos del aniversario de la Revolución Islámica como una señal de “lealtad a la República Islámica” que “hará que el enemigo deje de codiciar Irán” .
Mientras tanto, el canciller Araghchi enfatizó que “la diplomacia es el único camino para resolver el expediente nuclear de Irán” y que Teherán responde al respeto, no a la coerción. No obstante, reconoció la profunda desconfianza existente entre ambas capitales y expresó un optimismo cauteloso sobre la posibilidad de reconstruir la confianza mutua .
La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de este proceso. Rusia y Omán coincidieron en la necesidad de promover la continuación de las negociaciones para evitar una confrontación armada de consecuencias impredecibles para la estabilidad regional.
