El presidente de Estados Unidos encabeza en Miami la cumbre “Escudo de las Américas” con 12 líderes latinoamericanos afines, en un encuentro marcado por críticas a México, ofrecimientos de misiles y la ausencia de las principales economías de la región.

En una cumbre celebrada este sábado en su club de golf de Doral, Miami, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, formalizó el lanzamiento de la coalición militar “Escudo de las Américas”, una iniciativa hemisférica para combatir a los cárteles del narcotráfico a los que comparó con organizaciones terroristas. El encuentro reunió a una docena de mandatarios latinoamericanos de afinidad ideológica conservadora, pero destacó por la ausencia de México, Brasil y Colombia, las tres principales economías de la región .

Durante su discurso inaugural, Trump calificó a México como “el epicentro de la violencia de los cárteles en el hemisferio occidental” y aseguró que “los cárteles controlan México”, advirtiendo que esta situación representa “una amenaza inaceptable para la seguridad nacional” de Estados Unidos .

Ofrecimiento de misiles y apoyo militar

El mandatario estadounidense sorprendió a los asistentes al ofrecer el poderío militar de su país para respaldar las operaciones contra el narcotráfico. “Usaremos misiles si quieren que usemos un misil. Son extremadamente precisos, directo a las salas, y eso es el fin de esa persona de un cártel”, declaró Trump, aunque reconoció que muchos países no desean ese tipo de asistencia .

Trump argumentó que “por décadas, los líderes de esta región han permitido que grandes partes del territorio en el hemisferio occidental queden bajo control directo de las pandillas trasnacionales”, y subrayó que “la única forma de derrotar a estos enemigos es desatando el poder de nuestros ejércitos” .

La proclamación firmada por Trump establece el compromiso de 17 países para “emplear poder duro” contra los cárteles, a los que el documento califica como “organizaciones terroristas extranjeras” que “controlan territorios y comercio, extorsionan a los sistemas políticos y judiciales, y utilizan asesinatos y terrorismo para alcanzar sus fines” .

La paradoja de los elogios a Sheinbaum

En una dinámica que ha caracterizado su relación con la mandataria mexicana, Trump combinó sus duras críticas con elogios personales hacia la presidenta Claudia Sheinbaum. “Me cae muy bien la Presidenta. Es muy buena persona. Tiene una voz hermosa, es una mujer hermosa”, expresó, para inmediatamente después insistir en que “los cárteles controlan México” y que “todo viene a través de México” en referencia al flujo de drogas .

“Tenemos que erradicarlos, los tenemos que golpear como el infierno, porque están cada vez peor. Están tomando ese país”, añadió el mandatario estadounidense, en aparente referencia a la ola de violencia tras la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho” .

Ausencias notables y criterio de selección

La cumbre no fue diseñada para reunir a los países más importantes de la región, sino a los más afines ideológicamente a la Casa Blanca. El perfil de los invitados lo deja claro: Javier Milei de Argentina, Nayib Bukele de El Salvador y Daniel Noboa de Ecuador, gobiernos que han abrazado públicamente la agenda de Trump y han tomado distancia explícita de China .

Los países convocados fueron Argentina, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Trinidad y Tobago, además del presidente electo de Chile, José Antonio Kast .

La exclusión de México resulta especialmente paradójica, pues es el país latinoamericano con mayor peso en la agenda estadounidense: principal socio comercial, origen de la discusión migratoria y eje del combate al fentanilo. Sin embargo, su política exterior de no alineamiento y su negativa a adoptar una postura hostil frente a China lo han mantenido fuera de esta alianza .

Benjamin Gedan, director del Programa de América Latina del Centro Stimson, consideró un error excluir a Brasil, México y Colombia, ya que “los tres son muy relevantes por sus desafíos con el crimen organizado y la capacidad avanzada de sus fuerzas de seguridad” .

El factor China como telón de fondo

Detrás de la iniciativa militar subyace la preocupación de Washington por contrarrestar la creciente influencia china en la región. China alcanzó un comercio de 518 mil millones de dólares con América Latina en 2024 y se ha convertido en el principal socio comercial de Sudamérica, además de financiar proyectos de infraestructura por más de 120 mil millones en préstamos .

La administración Trump ha buscado recuperar terreno mediante lo que denomina el “Trump Corollary” a la Doctrina Monroe, prometiendo “negar a competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio” .

Sin embargo, expertos advierten que revertir la influencia china requerirá más que posturas militares. Francisco Urdinez, experto de la Universidad Católica de Chile, señaló que “hasta que Washington esté dispuesto a llenar el espacio económico que pide a los países que abandonen, la estrategia de retroceso seguirá siendo más una aspiración que una realidad” .

Pronósticos sobre Cuba y Venezuela

Trump también se refirió a otros países de la región durante su discurso. Anticipó “grandes cambios” en Cuba, asegurando que la isla “está muy al final de la línea” y “no tienen dinero, no tienen petróleo”, además de afirmar que La Habana está “negociando” con su gobierno, aunque no ofreció detalles .

En cuanto a Venezuela, elogió la cooperación de la presidenta Delcy Rodríguez después de la operación estadounidense para secuestrar a Nicolás Maduro en enero pasado, a quien calificó como “uno de los capos de narcos más grande de todos”. Anunció que han llegado a “un gran acuerdo sobre oro” con Venezuela .

Reacciones y perspectivas

La cumbre ha sido interpretada como un intento de Trump por sustituir la tradicional Cumbre de las Américas con una organización hemisférica de sólo gobiernos aliados con la agenda ultraconservadora de la Casa Blanca . Richard Feinberg, organizador de la primera Cumbre de las Américas en 1994, describió el encuentro como “una minicumbre convocada apresuradamente que evoca una actitud defensiva agazapada, con sólo una docena de asistentes reunidos en torno a una única figura dominante” .

La reunión también dejó ver el buen clima entre los asistentes, con momentos de distensión como cuando Trump bromeó sobre no aprender español: “No voy a aprender su maldito idioma, no tengo tiempo”, dijo ante las risas de los mandatarios latinoamericanos .

Kristi Noem, recientemente destituida como secretaria de Seguridad Nacional y nombrada “enviada especial” para el Escudo de las Américas, afirmó que “no hay nada como esto ocurriendo en otras partes del mundo, y la manera en que cooperamos para nuestros ideales compartidos de libertad, democracia y seguridad será una luz brillante” .

Sin embargo, persisten dudas sobre el peso y la continuidad de esta iniciativa, especialmente después de que Trump abandonara rápidamente la cumbre para viajar a Delaware a recibir los ataúdes de seis soldados estadounidenses fallecidos en Medio Oriente .